Nada más lindo que sentirse sano.

Cuando te sientes sano no lo valoras hasta que no lo estás, y ni si quiera comprendes el cambio. Un día te levantas y te sientes fuerte, bien, optimista; otro día te levantas como si hubieras estado corriendo toda la noche, cansado, débil y pesimista. El mundo por fuera es el mismo, pero tú por dentro lo ves distinto; tú creas esa realidad y eres el responsable de tu salud.

De acuerdo a como resuelvas los sucesos externos en tu interior, vas a estar.

Todas tus células trabajan a la perfección en el órgano que les ha tocado. Todas colaboran entre sí y dan su vida para defenderte de una agresión externa. Son cien mil millones de células que surgen a partir de dos en el vientre de tu madre. Cada una es perfecta en tus músculos, cerebro, hígado y corazón, capaces de estar en interacción una con otra para reaccionar a una necesidad. El oxígeno de tus pulmones llega a todo el cuerpo; los estímulos nerviosos dan órdenes a los músculos;  las hormonas reaccionan de acuerdo a tu entorno. Todo es perfecto, es el espíritu de tus células que hacen de ti un organismo maravilloso capaz de lograr resultados divinos. En una sola célula de tu cuerpo está toda la información para que tú seas.

¿Qué sucede?, tú no vives aislado, compartes infinidad de estados emocionales con el mundo. Un mudo donde todo ha sido una interacción de recibir sin dar; por el temor a no tener; por el deseo de satisfacer placeres físicos y materiales; por tener poder y dominio sobre otros; por acumular conocimientos.

Tu cuerpo maravilloso es bombardeado por estímulos negativos, frustración, falsas necesidades, competencia y agresión de todo tipo. Tan inmerso estás en eso que todo te resulta normal que así sea, y no lo es, no lo es; normal es tu cuerpo. Tu mente está desviada, manipulada y sometida a vivir lo que todos hacen como normal. Eso es lo que enferma tu cuerpo.

Lo que escribo es para que primero sepas vivir contigo, y luego puedas ver con el corazón y sepas elegir. No dejes que tu mente actúe sola.

Por eso,… estas fueron unas de mis últimas entregas.

-La visualización: aprendiendo el lenguaje de la mente.

-Un día de tu vida, hoy.

-Un día de mi vida.

-Aléjate del mundo por un momento.

-Crea tus resultados.

-El que mira hacia afuera…

-¿Quién eres de verdad?

-Crea tus resultados.

-Respira.

-Nuestro cuerpo.

-Una oportunidad. Los errores están en tu mente. El camino de la reconciliación. Soltar historias de dolor. Busca tu luz.

-Cuando tus ojos se llenan de lágrimas.

Cuando despierta tu consciencia, tu luz, la energía con la que todo fue creado, el amor, hacen que reconozcas tu origen divino.

Está en una célula, en el Universo.

¿Cómo despertamos?…

-Cree que eres sabia/o.

-No te generes necesidades.

-Acéptate, y no alimentes el mal.

-Se consciente de la energía con la que fuiste creado.

-Medita a diario y respira.

-Se generosa/o.

-Agradece.

-Déjate llevar por el placer de existir.

Medita, respira, se generosa/o y agradece todo en absoluto.

Nada más lindo que sentirse sano.

Alfredo Zerbino

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.IMG_1253

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