El hijo pródigo.

LA PUREZA EN LA INEXISTENCIA

Esto que a continuación voy a escribir no se comprende desde la mente solamente, se debe sentir. !Inténtalo¡
El ser humano siempre está haciéndose preguntas y buscando respuestas.

     ¿Qué sucedería si dejáramos de hacernos más preguntas y nos quedáramos quietos observando la inexistencia de lo que creemos que existe?
Sin preguntas no hay necesidad de respuestas, así como sin propósitos no habría ego.El ego existe porque hay un propósito.
Tu mente está atrapada por el pasado y el futuro, ya que por ella pasan las preguntas y los propósitos que te vinculan a tu vida en sociedad.
Vives entre dos inexistencias, pasado y futuro y supuestamente lo real sería el presente, pero el presente también es inexistente, ya que entre dos inexistencias no puede haber existencia.
Tus preguntas y tus propósitos son los que te hacen creer estar vivo. Nada existe en realidad más que en tu mente. No existe de verdad, son solo pensamientos, preguntas y propósitos sin sustento real más que el que tú les das.
Cuando el ¿por qué? y el ¿para qué? desaparecen, dejan de existir las respuestas.
En ese estado de inexistencia de preguntas y propósitos, la mente está calma, y al estar en esa calma comienzas a comprender que eres parte de todo, y no un individuo separado de todo por causa de las preguntas y los propósitos.
Decir ¿quién soy?, nos identifica, quién.
Decir ¿qué soy?, nos integra, qué.                                                                                                             Cuando te identificas con las formas te individualizas, y cuando no, te integras a la esencia de las formas.
La energía que nos da una forma es la energía que todo lo forma.
Una gota de agua en su superficie es gota, pero por dentro es océano.
Tú te puedes sumergir en esa gota de agua, y también te la puedes beber y no dejará de ser gota ni océano en ti.
Tú por fuera eres “quién”, pero por dentro eres “qué”, eres sustancia, eres aire, tierra, fuego, agua, eres la energía que todo lo forma.
Si dejas de hacerte preguntas comienzas a sentir tu esencia.
En la quietud de tu mente te haces presente. Y presente es estar separado de las dos inexistencias, del pasado y del futuro.
El presente sería existencia porque te contemplas en el espacio tiempo. Pero si estás entre dos inexistencias, pasado y futuro, el presente también es inexistente porque el espacio y el tiempo se detienen en la nada sutil de dos inexistencias.
Cuando entiendes la inexistencia del presente serás parte de un todo, dejarás de ser quién.
¿Qué es lo que perturba esa verdad?: tu mente, ella no te deja comprender.
Tu mente es como un tornado que está en constante movimiento, fluctuando de un lado a otro, del pasado al futuro.
La mente es parte de la esencia, pero mientras siga en ese torbellino de experiencias vividas y por vivir, y no se calme, la armonía en la pureza a la que pertenecemos no es posible.
Cuando la mente se detiene y se hace esencia, todo lo imposible se hace posible, ya no habrá dudas, serás la pureza misma, y vivirás en comunión con el origen de la creación.
El pasado-presente-futuro se desvanece porque dejan de estar sostenidos por la mente.
Es cuando regresas al origen.
Eres la misma luz.
Eres el hijo pródigo que regresó.

Alfredo Zerbino

Estamos sobre el paraíso…cuatro

 

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