La vida es una oportunidad.

A medida que fue pasando el tiempo en mi vida, reconozco que podemos superarnos cada día.
Muchas veces me caí y volví a levantarme.

Aprendí a estar solo para conocerme.
Aprendí a estar en silencio para escucharme.
Aprendí que escuchar es de sabios.
Aprendí que dar era mi regalo.
Aprendí a rendirme al dolor para soltarlo.
Aprendí a decir te quiero.
Aprendí a decirme te quiero.
Aprendí que dar un consejo es un compromiso.
Aprendí a reírme de mi inocencia.
Aprendí a hacerme cargo de lo que me afecta.
Aprendí a confiar en el que quiere y no en el que sabe.
Aprendí a elegir con quién estar.
Aprendí que cuando juzgo, me identifico.
Aprendí a decir “No”.
Aprendí a desear lo mejor a mis enemigos.
Aprendí que poner la otra mejilla es no tener enemigos.
Aprendí que si me ocupo no me preocupo.
Aprendí que sonreír es saludable.
Aprendí que la felicidad se lleva.
Aprendí a que tengo lo que soy.
Aprendí a que soy lo que tengo.
Aprendí a que puedo ser como piense.
Aprendí que el Ser sale de mí.
Aprendí a ser agradecido.

Muchas veces me caí y volví a levantarme.

La vida es una oportunidad, y es responsabilidad de uno estar consciente.

Sufrir es natural, siempre vas a tener algo por lo que sufrir, siempre, hasta que comienzas a comprender, a tener consciencia de tu esencia, de quién eres de verdad; entonces encontrarás la felicidad.
Cuando aprendes a soltar, a agradecer, a perdonar,  a amar, a ser amable, a expandir tu energía, entonces vas a descubrir todo lo bueno que eres; es cuando comienzas a ser consciente que eres hecho a imagen y semejanza de Dios Padre. Él lo hizo todo bien, por lo tanto hasta que tu no descubras todo lo bueno que eres, la felicidad será solo una ilusión. Tú no eres un cuerpo con un Alma; tú eres un Alma con un cuerpo.

Dijo Jesús: “El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto encuentre, y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de gloria y reinara en el universo.” Actitud, pasión, entrega, paz interior y amor por la creación.

Dijo Jesús: “Sed, pues, perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial.” (Mateo, V 48)

Para saber qué eres, aprende a superar todas las situaciones de dolor y muchos temores sin sentido que nos da la carne; es cuando tú consciencia espiritual despierta y serás luz para otros.

Alfredo Zerbino

Estás sobre el paraíso y no lo ves.13631612_1188805901168823_2696312863064954593_n

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