¿Para qué saber tanto?

La enseñanza que recibimos desde niños en las escuelas es extensa y cargada de información para una supuesta formación. Ciencias, humanidades, biología, informática, álgebra, arte, idiomas, historia, matemáticas, literatura, física, química, geografía, tecnología, oficios y deportes entre otros. Es mucha información aceptada. ¿Para qué?,  ¿por qué es tan importante?

¿A dónde nos está llevando lo que hemos aprendido y lo que pretendemos que nuestros hijos aprendan? ¿Cuál es el beneficio de tanto conocimiento para la humanidad?

En la antigüedad, las ciencias y la espiritualidad eran estudiadas por una sola persona. Hoy, no solo están separadas, sino que una persona no podría abarcar dos ramas científicas, más bien se especializa en una sola; y la espiritualidad fue relegada a un plano secundario. El hombre se apasionó con las ciencias y se olvidó de quién era.

Nos han enseñado a ser “individuos” ocupados y preocupados, llenos de conocimientos y de obligaciones; el resultado está a la vista.

El director de Google, en una conferencia en el año 2010, informa que la sociedad cada “dos días” libera tanta información como la que se ha producido desde los albores de la humanidad hasta el año 2003.

¿Estamos mejor con tanto conocimiento?, si  para cada solución, tenemos la capacidad de producir más problemas, conflictos y reacciones.

Dejamos de ser seres humanos, para transformarnos en actos humanos. Actuamos buscando estímulos para sentirnos vivos, y nos olvidamos de saber por qué estamos vivos.

-Un día fui a buscar a mi hijo de 9 años temprano al colegio porque le dolía un poco la cabeza; yo creo que más que nada eran mimos, pero… es lo mejor que le puedo dar; lo abrace y le di un beso.
Cuando íbamos de regreso a casa conversaba con él sobre los estudios.
Yo le decía: -Estudiar es importante, muchas cosas vas a aprender, pero mucho más importante que estudiar y todo lo que los maestros te puedan enseñar, es ser buena persona, conocer lo mejor de ti mismo.

Hay personas con muchos conocimientos, muy informadas, que logran éxito o no tanto, que se esfuerzan por triunfar, o lograr una posición, un poder, o simplemente un buen empleo, pero…, ningún conocimiento, ninguna información, ninguna posición social hace buenas a las personas.

Hay padres y profesores que enseñan, con el ejemplo y la palabra, la importancia de ser buenas personas; así como también hay padres y profesores que no saben o no tienen tiempo.

Se ha priorizado en las sociedades los estudios para trabajar y consumir, competir y consumir, tener pareja, tener hijos, consumir y “ser eterno”…, pero finalmente te mueres sintiendo que el tiempo no fue suficiente.

A los niños se les atemoriza a que si no estudian van a fracasar y padecer en la vida; se les enseña a comportarse de manera que no molesten o incomoden al adulto; se les busca una actividad para cada rato libre.
Quizá tu no, bien, te felicito.

La sociedad no está preparada y no tiene tiempo para ocuparse de eso, ya que tiene muchas “responsabilidades y necesidades más importantes” que resolver.
Los padres no sabemos cómo hacerlo, improvisamos, resolvemos en la marcha lo que creemos mejor y hemos aprendido de nuestros referentes.

El conocimiento para “programar” una conciencia laboral, fue priorizado frente al conocimiento de una consciencia espiritual. Es más importante el “saber”, que el Ser.

Esto es real, es lo que sucede en nuestras sociedades. “De cada cien jóvenes que a los veinticinco años cree que a los sesenta y cinco años su vida va a estar realizada con éxito, solo lo logran cinco.” Están fracasando noventa y cinco por ciento de los jóvenes con esta forma de guiarnos.

En algunos países el conocimiento de la espiritualidad, a través de la meditación en la enseñanza, es prioridad frente a lo demás.
No es necesaria ninguna religión para que los niños sepan quienes son, solo hay que decírselo.
El ser humano es un Ser espiritual, por eso solo podemos ser espiritualmente felices y nunca materialmente felices.

Los resultados están a la vista, pero por suerte hoy hay muchos que sienten el alma llegando a su mente.

Alfredo Zerbino

Estás sobre el paraíso y no lo puedes ver.velas

A %d blogueros les gusta esto: