Cuando estés en el principio sabrás cual será tu fin.

¿Cómo reconoces el principio? Comienza por ser amoroso contigo; cuida, cree y ama tu existencia. Luego ten pensamientos y palabras amorosas con los demás; cuida, cree y ama la creación. Mírate tan bello como es la flor y no tengas prisa ni ansiedad por querer ser como no eres, porque perfecto es como fuiste creado. Dudar es negar tu origen.

No intentes cambiar lo que es; acepta como eres; agradece lo que tienes; da lo que deseas recibir; despierta el poder de tu yo interior sintiendo y pensando que lo tienes, entonces todo comienza a suceder.

Tu exterior, está manejado por las sensaciones que te da el ego a través de los sentidos; pero por dentro eres energía capaz de modelar tu exterior con tan solo el deseo de un pensamiento sentido y aceptado.

Si alguien te pregunta ¿quién eres?, tú respondes, -“Yo soy…”, tu nombre no interesa, lo que importa son las palabras “Yo soy”, tú aceptas lo que eres.

“Yo Soy”, es el principio, es el ahora, es afirmar tu existencia; nunca será “Yo fui, o Yo seré”, eso es inexistencia.

Jesús en sus frases siempre decía: Yo soy la luz que…; Yo soy la puerta abierta…; Yo soy la resurrección…; Yo soy el camino…; todo estaba en él, sin tiempo, siempre presente. Dijo: “…, es el Padre >que mora en mi< quién hace las obras”.

Cuando digas, “Yo soy”, vas a activar a tu yo interior y comenzarás a saber quién eres.

No eres lo que ves por fuera, sino el que le da existencia a eso que ves; tu existencia “Yo soy”, puede cambiar eso que ves y no quieres con solo afirmar un pensamiento sentido y aceptado por ti.

Nunca, pero nunca digas –“yo no sé; yo no puedo; yo me enfermo; yo no tengo; yo siempre pierdo”, porque eso mismo vas a atraer, y además niegas tu origen divino. Dios no hizo la imperfección, nosotros solitos con nuestro libre albedrío la creamos, y de eso debemos salir.

Siempre debes decir- yo soy saludable; yo soy el saber; yo soy la abundancia, o: yo sé, yo puedo, yo tengo y Yo Soy. Así se logra tener una mente limpia; libre de temores, juicios y negatividad; libre de esos sentimientos que nos atan al pasado.

En tu momento verás la puerta abierta, verás con claridad el camino, sentirás la luz que te ilumina y en tu resurrección tendrás vida eterna. Ese es el principio donde cierras el ciclo y sabrás cuál es tu fin.

El Padre vive en mí y vive en ti.

El camino del guerrero nos dice:

– “La gente le tiene miedo a lo que tiene adentro, y en realidad es el único lugar en el que hallarán lo que necesitan”.

La vida es otra oportunidad para hacer visible lo invisible.

Alfredo Zerbino

Estás sobre el paraíso y no lo ves.11088610_914577981936022_2964215935086906792_o

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