Rendirme al dolor para soltarlo.

Aprende con sabiduría.
Imagina que te quemas la mano con agua, tu piel queda roja y te duele. Cuando la piel sana, el dolor se va. La quemadura era la causa de tu dolor, al sanar la causa el dolor desaparece.
Ahora, en el pasado has vivido experiencias que te han marcado con dolor, como abuso, abandono, peleas y culpas. Todas son causas pasadas que aún te duelen hoy.
¿Por qué sientes dolor si es pasado?, porque la mente guarda la causa; es la asociación que mantiene el pasado en tu presente, y sigue en ti porque no lo has resuelto, o porque quizá creas que te da seguridad recordarlo.

Cuando te quemas tienes dolor, y éste se va cuando sana la herida. Tú ya sabes que todo pasará, no hay resistencia que así sea y solo dejas que suceda.
Debería ser igual con el sentimiento de dolor, pero ponemos resistencia cuando en la causa hay alguien o algo que es el testimonio que mantiene la herida abierta, y lo guardamos.

El perdón nunca será suficiente porque sentimos que no hay mérito, y sentimos que resistir castiga la causa, sin ser conscientes que uno es el que sufre el daño.

Orgullo, vergüenza, culpa, resentimiento por algo que ya no existe. El dolor es real, pero solo es una emoción sin resolver que tu mente guarda, nadie la ve.
¿Puedes tomar tu dolor y ponerlo sobre mi mano para que yo lo pueda tocar? ¡No! ¿Puedes mostrarme para que lo vea? ¡No, porque no existe¡

Todo lo que tú guardas y te duele, no te deja vivir, te limita, te enferma y te envejece.
No guardes culpas; nadie lo es, ni tú, todas son experiencias que debes vivir.
El dolor es necesario para aprender, el sufrimiento es opcional y te condena.
Tus heridas sanan cuando no hay resistencia y solo dejas que esto suceda.
Aprende con sabiduría.

Alfredo Zerbino

Estamos sobre el paraíso.4e254fd0538c83b8b2b4581ec7117da6

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