El respeto pacifica la mente.

No debemos confundir el poder que da la virtud de tener un don, con el poder de la fortuna que con esa virtud se genera.

El ser humano debe respetar al virtuoso con un don, porque eso es beneficioso para todos, y si él genera fortuna con esa virtud, también se debe respetar.
El que genera una fortuna por causa de su virtud, debe comprender que esa fortuna le fue dada por la sociedad y no le pertenece, sino que la debe hacer circular; entonces, sí será poderosos, por su virtud y su generosidad.

Nadie que genera fortuna con el engaño y la mentira será exitoso; más temprano o más tarde su vida siempre será un castigo.

Todo aquel que respeta al que tiene una virtud, recibirá en su momento el beneficio por sus acciones.
Un deportista, un gerente empresarial, un panadero, un herrero, un granjero, un productor agropecuario, un mecánico o un gobernante, que tiene la virtud y el don para ser exitoso, se le debe respetar, porque ellos generan un producto que nosotros recibimos para nuestro beneficio.
Uno disfruta tanto la virtud de un deportista, como el éxito de un granjero comprando sus productos en el mercado.

Hay que ser respetuosos del que tiene éxito, ya que no cualquiera puede hacerlo. Ser un buen gerente, empresario, administrador, gobernante, director y estudiante, da trabajo, porque se debe tener actitud, pasión, constancia y alegría para lograr el éxito.

En toda la historia, siempre hubo quién lleva el poder con el éxito de su virtud, y los que le observan.

Si el que tiene un don y es exitoso, y comprende que su fortuna material generada no le pertenece, sino que le fue dada para su uso y hacerla circular con generosidad; y si los que le observan son conscientes de que no están capacitados para hacer lo que el otro sí, y respetan su éxito, tendríamos sociedades más coherentes, más justas, donde la envidia, y resentimiento por no tener, se transformaría en respeto por el que tiene el poder de generar.

Esto es utópico realmente, pero el respeto mutuo del que genera y el que no, eso “pacifica la mente”, y una mente en paz es abundancia.
Hay que respetar al que con éxito tiene la capacidad de hacer y beneficiar a otros, porque no cualquiera puede hacerlo.

Alfredo Zerbino
Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.10259314_271464636368645_3172487085555079740_o

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