Tu ojo interior

Si te miras en un espejo ves tú imagen. Si cierras los ojos, ¿deja de existir?
Al cerrar los ojos ella desaparece de tu vista, pero sigue existiendo en tu mente. Por fuera proyectas tu imagen, y la recreas dentro de ti.
Ella no es real ni en el espejo, ni dentro de ti,  solo tú la creas.

En tu vida has guardado infinidad de imágenes de situaciones que has vivido, y de acuerdo a las emociones que esas imágenes despiertan, se van a manifestar dentro de ti.

Tu comportamiento va a estar de acuerdo a todo lo almacenado en la mente con una emoción que lo despierta; nada externo a ti existe de por sí, tú le das existencia. Si te cruzas con situaciones y experiencias similares, procesas esa información y crees en ella porque está en tus registros mentales.

Tú eres el portador del registro, pero si tienes frente a ti algo que desconoces, nada sucederá.

La intensidad de la emoción le da existencia a lo observado. No ves todo, solo lo que tu mente procesa con interés.

Por encima de ese almacén de imágenes mentales está el que observa, el testigo, tu ojo interior.

Comprende esto:
No es lo que el ojo puede ver, sino mediante por el cual puede ver el ojo.
No lo que el oído puede escuchar, sino mediante por el cual puede escuchar el oído.

Detrás de los sentidos se encuentra el testigo; es la consciencia la que confirma la existencia de ser tú el que observa a la mente. No es la experiencia la que hace qué eso exista; eres tú, el portador de la experiencia, el que hace que todo exista.

Hay cosas que no vas a comprender si no estás preparado. Porque sabes que el maestro abre sus labios cuando el oído del alumno está pronto para entender.

Imagina una máquina fotográfica, tiene todo para tomar excelentes fotografías, sin embargo ella por sí sola nada puede hacer, necesita de ti para tomar las fotos.

Es igual para el ojo, tu ojo tiene todo para ver, pero no es el ojo el que ve, no es el oído el que escucha, sino mediante por lo cual pueden hacerlo.

El ojo interior está presente cuando eres consciente de ser el testigo que observa el comportamiento de la mente, de los registros en el cerebro. La inteligencia al comprender, es el medio por el cual la consciencia se vale para conectar la mente con el alma.

Con solo la emoción, el observador es inconsciente de lo que es observado.
Sin la emoción, el tiempo se detiene en ese momento, sin viajar con la mente; el espacio se expande porque aceptas todo lo que ves y oyes como lo que es, no hay juicio emocional. Esa pausa interior te hace  consciente de tu existencia, donde la verdad exterior se manifiesta como lo que es, y no como lo que tú deseas que sea bajo la influencia de una emoción.

“Si miras fijo al abismo por un tiempo, sentirás que el abismo te observa de regreso” Nietzsche. La mirada perdida sin emoción hace que seas parte de eso que miras.

Entonces tus emociones perturbadoras se disuelven en la inmensidad que te rodea y eres parte, haciendo insignificante tu malestar.

Deja por un instante atrás tus emociones para que la realidad presente se manifieste con consciencia en la esencia que eres y puedas ver con la luz interior de tu ojo.

Alfredo Zerbino

Estás sobre el paraíso y no lo puedes ver.

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