Útil vs Inútil

A lo largo de nuestra vida nos rodeamos de cosas útiles, nos transformamos en personas útiles, buscamos vivir momentos útiles, les damos una enseñanza útil a nuestros hijos para que sean útiles, todo lo que hacemos debe ser útil para algo, todo lo que guardamos, compramos, leemos y creamos debe ser útil.

Pensamos que lo inútil de nada sirve, porque nada nos aporta, no tiene un propósito. A una persona inútil no se la toma en cuenta, nadie le pide, ni le confía algo.

¿Qué tan útil va resultando tu vida?

Nos movemos en un radio pequeño durante la mayor parte del día, un espacio reducido en la vivienda, vamos y venimos por las mismas calles, entonces, solo nos es útil ese espacio utilizado; el resto no nos es útil.

Nos mantenemos rodeados de personas que nos son útiles; comemos, estudiamos, disfrutamos una película, vemos un deporte, usamos ropa acorde, cosméticos, medicamentos, pasatiempos y todo eso sin pensar mucho más, es lo que consideramos nos es útil.

De lo que no somos conscientes es que la mente fue limitada a eso que cree útil,  perdiendo la capacidad de entender que lo demás es Todo. Lo que estamos utilizando es apenas una nada útil de ese infinito no útil que desconocemos.

Si observamos los resultados de las personas en sociedad, concluimos que los programas de enseñanza están diseñados para que todos sigan sin comprender que lo que aprenden no les será tan útil, son enseñanzas para formar seres limitados a lo mismo que conocemos.

Los resultados están a la vista, es una lucha para evitar una vida de angustia, un esfuerzo para que nuestros hijos puedan tener una educación mejor que la nuestra, para que sean más útiles. Nada de esos sucederá. Esa lucha y esa angustia forman parte de la idiosincrasia del noventa y cinco por ciento de las sociedades.

Las enseñanzas colegiales y religiosas, son limitantes del verdadero conocimiento. Porque están diseñadas por sucesivos intereses sociales en un permanente cambio según el relator y redactor de turno. El ego de algunos,  con el afán de imponer su teoría de lo mejor, mantienen en un continuo conflicto existencial a la humanidad, logrando con eso el beneficio de unos pocos.

En las enseñanzas, un niño entra a aprender a los tres años, y a los veinte no sabe qué hacer, no sabe qué es lo que sabe. A los treinta y cinco forma parte de la masa que busca un beneficio en sociedad; a los cincuenta se da cuenta que la vida se le fue y tiene que seguir trabajando para que las deudas no lo dejen sin nada en su vejez.

Las religiones son las que más conflictos le han traído al mundo, tomando como rehenes a los seguidores en un fanatismo desmedido por un “dios” creado en beneficio de unos pocos.

A la humanidad se les ha deslumbrado con las obras, milagros e historias de los enviados, mesías, profetas y maestros. Luego de ser deslumbrados, son manejados con mensajes temerarios frente a la desobediencia. El hombre siente que eso es útil y lo cree.

La palabra de Jesús ha sido útil solo para unos pocos, ya que si observamos el comportamiento general, vemos que su mensaje no ha llegado. La mayoría de las personas van una vez a la semana a orar, y los seis días restantes siguen siendo transgresores de esa enseñanza, como si un día fuera suficiente para disculpar los seis siguientes. Esto es, en primer lugar, porque ni idea tienen de qué es lo que hay que hacer, y segundo, porque crean su propio escenario que los conserva en un equilibrio al borde del bien y del mal. Llevan su balance: “He hecho seis cosas buenas y cuatro mala, voy bien”.

Jesús es el ser más respetado y amado en occidente y parte del resto de la humanidad, pero sus “verdaderas” enseñanzas solo las comprenden unos pocos.  A la mayoría no les son totalmente útiles a sus propósitos de vida, entonces éstas son graduadas, modificadas y acomodadas según más les convenga para no tener cargos de consciencia.

Por eso vemos que la verdadera enseñanza solo les será útil a un cinco por ciento de la humanidad, que son los que despiertan e inician su camino espiritual, no por lo aprendido de otros, sino por su crecimiento personal.

Cuando no comprendemos y no tenemos consciencia de nuestra razón de existir; Cuando acomodamos las consecuencias poco transparentes a conveniencia para no sentirnos tan culpables; Cuando nos conformamos con no perder o un simple empate en la vida para sentirnos bien; Cuando sentimos estar bien haciendo solo lo útil, pensando que lo demás es inútil; Cuando hacemos eso…, estamos perdiendo de vista la totalidad a la que pertenecemos. Nuestra programada mente egótica, no nos permite  comprender que pertenecemos a un Todo. Y si no hay consciencia de pertenecer a un Todo, todo lo que no comprendemos nos será siempre inútil.

Las personas se dan cuenta que su cuerpo es útil cuando ya no pueden caminar; Las personas se dan cuenta que Jesús es útil por su enseñanza y no por su imagen, cuando  dejan de existir; Las personas creen que el regalo es bueno cuando ven que su envoltorio es hermosos; Las personas creen que el regalo no es de importancia porque el paquete es pequeño; Las personas no creen que ellos sean importantes; Las personas piensan que esta vida termina cuando dejan de ser útiles.

A las personas les dijeron lo que debían hacer; A las personas les dijeron que no pueden ser más que sus líderes y les deben obedecer; A las personas les dijeron que lo que no se ve es superior a ellos y así lo aceptan. Por eso lo más útil es lo que sí se ve, porque lo que no se ve no se toma en cuenta.

Para las mayorías, el Universo, Dios, Jesús, el Padre, Buda o Mahoma, conscientemente no les son útiles en su día a día. Saben de ellos por lo que les han contado, pero se desilusionan por no comprender que deben sentir, cuál es el camino a seguir para conocerse a sí mismo; sienten esa separación de lo fantástico invisible no tangible, con la realidad en la que viven; esa realidad que los hace esclavos de sus propias necesidades.

Si observamos un árbol, nosotros le damos utilidad de acuerdo al beneficio que nos aporta; sombra, leña, madera, ornamento y frutos. Pero si nada de eso nos aporta, es un ejemplar inútil. Igual sucede con toda la creación, formas invisibles, visibles, orgánicas e inorgánicas. Cuando consideramos que no nos es útil, lo descartamos, y si nos sentimos atemorizados, lo eliminamos. Perdemos de vista el equilibrio fantástico de todos los elementos de la naturaleza cuando le buscamos un beneficio a nuestras necesidades.

Conservamos aquello que sentimos útil, buscando satisfacer nuestras necesidades; vivimos en nuestro mundo como si no perteneciéramos a todo lo que nos rodea.

Nos sentimos como una ola independiente del océano, o una hoja separada del árbol. No sentimos que, así como la ola pertenece al océano y la hoja al árbol, nosotros pertenecemos al Universo también. La ola sin océano no es nada, igual que la hoja sin el árbol. ¿Qué tan útil podría ser la vida de un individuo que cree solo en lo que sabe, en su espacio y pertenencias?

Cuando tienes consciencia de ser Universo por ser parte, así como una ola es oceánica por ser parte; Cuando comprendes que para entender lo que eres, debes desaprender y desinformarte de tus creencias y programas; Cuando comprendes que hay una barrera que te obstaculiza ver el camino, porque lo que tú crees saber, te cierra las puertas de ver todo lo demás; Entonces comienzas a tener consciencia que  todo te pertenece por ser parte y entiendes que lo que  sabes hoy, te aísla de todo lo que tú crees que es “inútil”.

Tu ego te aísla de la unidad al hacerte sentir alguien con eso que crees que sabes.

Muchos intentan saber sobre la existencia, la espiritualidad, nacer y morir, y cuando no encuentran respuestas se quedan con lo que saben. La soberbia y arrogancia del ego hace que pierdas el interés hacia el ser espiritual que eres.

Sucede que este vacío espiritual que existe en las sociedades, es porque no se ha enseñado el camino, no existe una educación espiritual, toda la educación va dirigida al fortalecimiento del ego para dar lucha a esta vida  que hemos creado y así sentir que estamos en lo correcto.

Las religiones se identifican con los libros sagrados, donde los milagros, asuntos sobrenaturales, frases solemnes, obediencias, obligaciones, mandamientos y genealogía son los elementos para tener fieles seguidores.  No hay una enseñanza dirigida al despertar de la consciencia espiritual, y es lógico que así sea, porque nadie puede enseñar lo que no siente o no entiende.

Cuando no se comprende el mensaje del Maestro, éste es ajustado al entendimiento del que escribe, y es lógico que así suceda, ya que para interpretar a un iluminado hay que estar iluminado, porque las palabras nunca serán suficientemente certeras y sí, serán limitantes de algo que no tiene descripción literal.

Cuando chocas con el muro de tus limitaciones, te sentirás un inútil más en  tu lucha por despertar. Por más que leas y estudies, siempre estarás limitado a eso que otro creyó saber; tu vida mental está limitada a esta vida. Por eso, cuando dejas de debatir con tu ego, porque reconoces y aceptas que lo que sabes nunca es, ni será suficiente, abres una puerta a ver todo aquello que está por detrás. Entonces entiendes que nada necesitas, nada deseas, nada te retiene, nada te tienta, nada te cautiva, nada te apega; solo estará tu consciencia observando con consciencia todo aquello que creías útil.

Nosotros respiramos sin esfuerzo y sin necesidad de pensar en hacerlo; pero podemos respirar conscientes y hacerlo mucho más benéfico a nuestro equilibrio.

Sucede igual con la mente, ella piensa sin esfuerzo y sin la necesidad de estar atentos; pero podemos pensar con consciencia y hacerlo mucho más benéfico a nuestro crecimiento.

Respirar y pensar deben por sobre todas las cosas estar bajo el ojo observador de nuestra consciencia; La consciencia es el canal inteligente que unirá la mente con el alma.

El inútil ego desaparece, ya que no habrá necesidad de comparar, debatir, competir y tener la razón; todo eso ya no será necesario cuando te haces humilde, sin ego, con  consciencia.

Cuando los oídos del alumno están listos, se sentirá pequeño y humilde frente a la inmensidad, porque entiende que pertenece al Todo que no comprendía. Es entender, que nunca serás grande si no te haces pequeño primero para apreciar el principio en el que te encuentras. Cuando lo comprendes, verás que siempre estarás en el principio de…

No creas en nadie que se sienta importante o superado porque habla en vos alta de profetas y maestros, llevando su estandarte como una identidad y juzgando al que no lo aplaude; ese está en un error, porque el que sabe de El Maestro, es humilde, manso y pequeño. El fanatismo, la bulla y los excesos no son compatibles con los Maestros.

Para que todo lo inútil nos sea útil, primero nosotros debemos sentir inútil todo aquello que hoy consideramos útil.

Desandar, desaprender, volver a comenzar para liberar eso que nos impide comprender. En este estado bajamos la guardia permitiendo  que en ese vacío estemos abiertos al mensaje, sin ningún juicio, prejuicio, condiciones y emociones que pongan objeción a comprender que formamos parte de todo.

El filósofo Sócrates dice: “Yo solo sé que no sé nada”. Es esa la humildad que lleva a una persona ser sabia. Vaciarse del saber, para permitir el ingreso de la sabiduría. Lo que creemos saber tan solo es una barrera limitante a permitir el ingreso de lo ilimitado.

Hazte pequeño, se humilde y se consciente de que lo que hoy sabes no es tan útil.

Voy a citar unos pasajes de Jesús.

Dijo Jesús: El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo.

Dijo Jesús: No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido que pueda mantenerse sin ser revelado.

Dijo Jesús: Muchos están ante la puerta, pero son los solitarios los que entrarán en la cámara nupcial.

Dijo Jesús: Quién sepa mucho de todo pero nada en lo tocante de sí mismo, no sabe nada.

Dijo Jesús: Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.

¿Qué tan útil va resultando tu vida?

Alfredo Zerbino

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