Él vendrá a ti cuando estés pronto.

Yo soy el que soy.

-“Yo soy el que soy”, recibió como respuesta Moisés. -Soy el que soy, porque tu mente no puede definir lo indefinible, explicar lo inexplicable, y cualquier cosa que pienses de mí, me limitas a eso; ¿cómo saber de mí, cuando en realidad no sabes ni de ti mismo?; ¿cómo pretendes tú explicar a otros quién soy cuando de ti nada sabes?; soy Todo y más, imposible de imaginar.

No hay palabra de alabanza grandilocuente en la que no esté involucrado el ego, nuestro muro de los lamentos.

El ego es una pared que nuestra mente ha edificado desde el momento en que nos comienzan a educar, ese es el mundo que hay que trascender; cada aprendizaje es un ladrillo que nos hace desconfiados, temerosos y torpes al momento de entender y elegir, lo que nos lleva a ser en mayor o menor medida egoístas, vanidosos, groseros, orgullosos y creer saber todo, cuando en realidad somos totalmente ignorantes frente a la imponente sabiduría  en nuestra alma dormida, semilla de mostaza que no germina por estar en tierra infértil. Semilla que cuando despierta, crece y nos revela lo oculto.

Sabrás que “Yo soy el que soy” cuando esa semilla germine, mientras… seguirás suponiendo saber, seguirás buscando por fuera lo que llevas dentro.

Todo sucede a través de ti, tú le das existencia a todo a partir de la experiencia.

¿Puedes Imaginar que tú no existes?…, eso nunca sucederá, ya eres, siempre has sido y siempre serás. Pero temes que dejarás de existir porque te identificas con tu cuerpo; eso sucede cuando ignoras ser portador de una semilla.

Para que el Dios que tú buscas se comunique contigo, tú debes encontrarte a ti mismo. Para eso debes hacer silencio, y solo con la respiración consciente tu mente se silencia, ya que no es posible ser consciente de la respiración y al mismo tiempo pensar.

Cuando silencias la mente, en un momento inesperado comenzarás a comunicarte con tu yo interior; inesperado porque no puedes forzar a que suceda. Es  como  cuando observas un dibujo donde distingues el rostro de una anciana, pero si observas un momento más surge la figura de un árbol; ves la anciana o ves el árbol, pero no puedes forzar ver las dos imágenes al mismo tiempo. O logras observar tu interior o continúas atado al mundo mental del ego.

“El silencio es el idioma que Dios comprende, todo lo demás es una mala traducción”. Ekhart Tolle.

No lo pienses, solo siente, el Dios que buscas es impensable.

No lo busques, Él vendrá a ti cuando estés pronto, porque ni tú sabrás qué estás buscando mientras no sepas de ti mismo. Cuando se presente, guárdalo para ti y solo crece y crece hasta que despiertes, entonces si vas a ser útil a otros. El que despierta es humilde, silencioso y consciente de sí mismo; no anda alardeando su saber.

De muchas formas uno llega al estado de gracia; puede ser a través de un fuerte ego que cae al vacío, a través de la meditación y el rezo, o una fuerte decepción, trauma o quebranto emocional; en definitiva, esto le sucede a personas con una trayectoria  y con una actitud inquieta de energía mental; en un instante se quiebra, y la sensibilidad, la emoción y el llanto se hacen incontrolables; luego, el sufrimiento al desapego del mundo acompaña el proceso del despertar; finalmente, la claridad nos libera de viejas  creencias, creando una nueva consciencia de existencia.

A partir de ese momento de crecimiento, comienzas a comprender por qué “Yo soy el que soy”.

Él está en ti igual que tú, solo debes sentirlo, porque tú vienes de Él.

Alfredo Zerbino

Estás sobre el paraíso y no lo puedes ver.DSC_0264-Detail-stone-walls-of-Chilmark-Fulling-Mill-along-South-Road-Marthas-Vineyard-Massachusetts-USA-940x612

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