¿Por qué a mí?

Es una pregunta que muchos se hacen cuando duele lo que viven, lo que han vivido y lo que vivirán. Si buscamos una explicación, nunca nos va a satisfacer, ya que no hay explicación que resuelva lo que debemos vivir.

La vida no es injusta, porque somos nosotros los que la creamos, los que elegimos, los que tenemos la oportunidad de vivirla y nada debemos esperar de otros sin antes habernos descubierto.

¿Por qué a mí?, porque todo lo que estás viviendo, tú lo estás atrayendo, es la energía que estás liberando con tu forma de pensar, con tu actitud.
Más allá de las enseñanzas y de lo que te dicen, es lo que tú aceptas con obediencia. Si no deseas eso que estás viviendo, procura reconocer que eres tú la causa que lo está creando con tu forma de pensar.

La vida es una oportunidad para aprender y crecer; nada de lo que nos sucede es casualidad, ni nadie nos está enviando desgracias; hay que aceptar lo que nos toca como una experiencia a vivir.
Nunca nadie ha logrado sanar culpando a otro de su situación.

Tenemos amnesia de nuestro origen divino, sin embargo buscamos ser perfectos, saber y conocer más porque intuimos algo superior aquí y ahora. Pensamos que la divinidad está fuera nuestro, entonces nos pasamos la vida buscando en otros algo que llevamos.

Una frase para ser repetida con ojos cerrados.
-Yo estoy en el mejor lugar del mundo.
-Yo soy consciencia y energía.
-Yo estoy en el mejor lugar del mundo.
-Yo soy consciencia y alegría.
-Yo estoy en el mejor lugar del mundo y ese es mí cuerpo.

Tu forma de pensar es la clave de tus resultados, reconoce a tu cuerpo como el mejor lugar del mundo. Todas tus emociones y sentimientos cuando aprendes, gozas y viajas están dentro de ti.
Consciencia y energía, consciencia y alegría.
¿Por qué a mí?, no hay nadie más.

Alfredo Zerbino

Estás en el paraíso y no lo ves.
Estás en el mejor lugar del mundo.55a80623976dd_crop

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