Tu cuerpo es el ojo.

“Te advierto, quien quieras que fueres, ¡Oh! Tú que deseas sondear los Arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros… ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses.” Oráculo de Delfos

Tu cuerpo es el ojo.

Todo se inició en la luz y aquí llegamos, ciegos o casi ciegos del propósito, del destino, de nuestra razón de existir, de qué o quiénes somos.
Si no has leído mis anteriores reflexiones, te sugiero antes de leer ésta, que leas al menos, mínimo, las diez anteriores. ¿Por qué?, tan solo para que comprendas por qué he venido hablando e insistiendo sobre la consciencia,  el ser interior y conocerse a uno mismo; debes recordar quién eres, porque estás distraído viviendo en un mundo en venta y egoísta, lleno de codicia, fantasía, vanidad y frivolidad.
De la luz surge la vida, Dios creó la luz, nuestro origen es luz, somos seres de luz. Cuerpo, mente y luz espiritual; somos consciencia y energía; tenemos libre albedrío, pero no sabemos para qué; no sabemos cuan maravillosos somos, por el contrario, somos el resultado de la manipulación psicológica de seres inconscientes que desconocen cuál será el fin de su obra perversa.
Estamos al final de un proceso y aún no sabemos cuál fue el principio. Hoy la madre tierra, como ser viviente que es, está ascendiendo a la luz en una metamorfosis con cambios de frecuencia vibratoria tal cual una crisálida se convierte en mariposa. La mayoría no estamos en sintonía con ella, no vibramos en su frecuencia, estamos disonantes con grandes perjuicios.
Somos seres que vibramos en tercera dimensión, temerosos, apegados a un pensamiento programado, a lo visible, al ego, a la dualidad y apegados al pasado pensando en el futuro. Muchos no saben qué es tercera dimensión ni qué es lo que tiene que hacer, otros saben pero no le interesa y unos pocos ya están pasando de tercera a cuarta.
En cuarta detenemos el tiempo en el ahora, somos más conscientes, dejamos de temer a las carencias y comenzamos a vivir en amor incondicional; por momentos nos sentimos muy bien y conectados a nosotros mismos. Al comienzo esta transición es un cortocircuito, donde no nos liberamos plenamente del plano material de tercera, hasta que finalmente comenzamos a transitar hacia quinta dimensión donde todo es energía y consciencia, todo comienza a suceder con solo desearlo; la vanidad, la envidia, la ira, el juicio y el miedo no pertenecen a esta dimensión.
El temor fue el sentimiento que causó la decadencia; el ascenso y retorno a la luz está dado por el amor; consciencia jugando con energía, libre del tiempo pasado. Cuando el amor incondicional es consolidado estamos en quinta dimensión, el temor no existe.
¿Qué es tercera, cuarta y quinta dimensión? Son estados de consciencia.
No hay otro planeta como éste y nadie escapa de él; es aquí donde sucederá toda transformación y todo el juicio, para elevarse o para caer en desgracia.
Hoy la mayoría se siente diferente; algunos están dormidos y así seguirán, y otros comienzan a despertar.
Durante toda la historia los Guías Espirituales, Profetas y Maestros nos han reiterado, con palabras que se ajustaban a la época en que vivían, lo que hoy estamos viviendo. Hoy estamos más abiertos a creer en nosotros mismos y hablamos con más libertad sin temor a equivocarnos y ser juzgados, pero con eso no alcanza.
Voy a citar las palabras de Jesús, el más grande Maestro que ha tenido la humanidad en nuestros tiempos.
Y dijo Jesús: “Quien encuentre el sentido de estas palabras no gustará la muerte”. Despertar nos dará vida eterna.
Jesús dijo: “Fijad vuestra mirada en el Viviente mientras estáis vivos, no sea que luego muráis e intentéis contemplarlo y no podáis”. La resurrección es en vida, despertar es en vida, al morir ya no hay posibilidad de hacer lo que no hicimos.
Dijo Jesús: “…Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a Conoceros a Vosotros Mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma”. Es a través del autoconocimiento y comprensión de nuestra divinidad, de nuestro origen, que veremos el reino.
Jesús dijo: “El reino del Padre se parece a una mujer que tomó un poco de levadura, la introdujo en la masa y la convirtió en grandes hogazas de pan. Quien tenga oídos, que oiga”. Toda la sabiduría se encuentra en una semilla que tan solo necesita tierra fértil para crecer, al igual que la semilla, la levadura necesita de la masa para que crezca. Dentro nuestro está esa pequeña semilla, esa poca levadura que necesitamos para despertar. Magia, milagro, sobrenatural o gracia divina, de poca importancia es como lo veas, porque igual así será. Debemos ser tierra fértil para crecer.
Le preguntaron sus discípulos: “Dinos cómo va a ser nuestro fin”.
Les dijo Jesús: “¿Es que habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin? Sabed que donde está el principio, allí estará también el fin. Dichoso aquel que se encuentra en el principio: él conocerá el fin y no gustará la muerte”. El principio lo encontramos dentro, es consciencia del origen, es el despertar de la inconsciencia, por eso cuando sepas quién eres sabrás cual será tu fin y tu vida será eterna.
Dijo Jesús: “Arrollados serán los cielos y la tierra en vuestra presencia, mientras que quien vive del Viviente no conocerá muerte ni sufrimiento; pues Jesús dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el mundo”. Siempre nos han dicho del cambio que ha de venir, sin embargo nos creemos eternos o que nada debemos hacer más que vivir esto que nos tocó. Acá Jesús otra vez nos enseña que debemos encontrarnos a nosotros mismos para trascender con el cambio.
Es inminente el fin de una era en éste plano o dimensión de consciencia, la madre tierra evoluciona y con ella nosotros debemos evolucionar. Estar vivos para trascender a una consciencia superior.
Le preguntan sus discípulos: “¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo llegará el mundo nuevo?”
Jesús les dijo: “Ya ha llegado el reposo y el nuevo mundo que esperáis, pero vosotros no caéis en la cuenta”. Todo está sucediendo permanentemente, el cambio no va a comenzar un día, siempre está sucediendo. No hay que esperar una señal, porque esa es ahora y tú eres la razón.
Jesús dijo: “El reino del Padre se parece a un comerciante poseedor de mercancías, que encontró una perla. Ese comerciante era sabio: vendió sus mercancías y compró aquella perla única. Buscad vosotros también el tesoro  imperecedero allí donde no entran ni polillas para devorarlo ni gusano para destruirlo”. Venimos sin nada y partimos sin nada y entre medio queremos ser dueños de todo lo que podamos; esto no es así, cuando uno se encuentra a sí mismo, reconoce haber encontrado el único tesoro que necesita; todo lo demás pierde instantáneamente el valor que le hemos dado.
Dijo Jesús: “Cuando contempláis lo que se os parece, os alegráis; pero cuando veáis vuestras propias imágenes hechas antes que vosotros —imperecederas y a la vez invisibles—, ¿cuánto podréis aguantar?”
Esa perla única que es el origen mismo nos hará estremecer. Conócete a ti mismo, despierta tu subconsciente, tu yo superior. Quizás hoy tus pequeños o grandes logros materiales te hagan sentir bien, importante, pero si logras despertar, entonces sentirás vergüenza por lo que te creías.
Jesús dijo: “El reino del Padre se parece a una mujer que transportaba  un recipiente lleno de harina. Mientras iba por un largo camino, se rompió el asa y la harina se fue desparramando a sus espaldas por el camino. Ella no se dio cuenta ni se percató del accidente. Al llegar a casa puso el recipiente en el suelo y lo encontró vacío”. Desde el origen hemos ido perdiendo nuestra divinidad para ser quienes somos ahora, pero si vaciamos nuestra mente de todo lo mundano, finalmente nos volveremos a llenar de luz.
Le preguntan los discípulos: “¿Cuándo va a llegar el Reino?” Dijo Jesús: “… el reino del padre está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven”.
¿Qué hacer? Habla y actúa como un Cristo. He aquí que a través de la palabra logras encontrar tus virtudes, tu alma y las debes transmitir a otros para que éstos reciban el beneficio.
Dijo Jesús: “Quien bebe de mi boca, vendrá a ser como yo; y yo mismo me convertiré en él, y lo que está oculto le será revelado”.
Tan solo hablando y actuando como lo hizo Jesús, con consciencia y humildad llegamos a conocernos a nosotros mismos y despertar.
Jesús dijo: “Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día”. El que se nutre de su enseñanza y se embebe de ella, se hará un Cristo y vivirá junto a Él.
Ningún ser humano o integrantes de una institución religiosa que abrace sus riquezas materiales tendrán fácil acceso al reino.
“El que venga a mí, no tendrá hambre, el que crea en mí no tendrá nunca sed.”
“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;” No es lo que tu ojo ve, sino mediante por lo cual puede ver tu ojo. Toda la creación es reflejo de tu interior.
Conócete a ti mismo.
Alfredo Zerbino
Estás sobre el paraíso y no lo ves.
Tu no está buscando el significado de tu existencia, más bien estas buscando las experiencias para sentirte vivo.c111c690aac2475ef59a21cbd3cb476c
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