Para Comenzar A Vivir Antes Tienes Que Morir.

Para Comenzar A Vivir Antes Tienes Que Morir.
¿Crees que eres libre, consciente y estás despierto?, ¿sí?, entonces, ¿por qué sigues creando sufrimiento?; sigues atrapado en pensamientos repetidos, en proyectos, limitaciones y necesidades; en esos estímulos que a diario buscas para sentirte vivo; en automatismos de hábitos y rutinas, ¿Por qué?
Sufres si no tienes y buscas en tus meditaciones algo que no sabes qué es, ¿armonía, equilibro, despertar?
Todo esfuerzo es ego, es cambiar algo que está en tu mente por algo más que  también va a estar en tu mente; sientes que de algo te sirve al comienzo, pero no logras liberarte de eso que está ahí en tus pensamientos y en un instante estás otra vez con tus historias.
Quizás logres un hábito benéfico, pero solo será eso, un hábito en la mente, un comportamiento distinto que se acomoda al mismo entorno que vives, tu ego estará feliz comparándose con otros, siempre compara; necesita una referencia social para evaluar el bienestar. Es una gráfica de satisfacción inestable que nos mantiene distraídos creyendo estar haciendo algo trascendente.
Nos mantiene distraídos, distraídos e ignorantes, entretenidos con una vida vacía de propósito porque no nos permite ver quiénes somos realmente, cuál es nuestro potencial divino, quedamos jugando con ilusiones como niños haciendo castillos de arena en la playa.
Uno debe aceptar que no somos una mente, ella solo es una sucesión de pensamientos que vamos acondicionando a nuestros días según  convenga; sentimos que progresamos, pero de verdad la mente nos limita conformándonos con vivir en este mundito como nuestra única realidad, construyendo castillos de arena.
Todo es ilusión. El día que preguntaste:
_¿Qué es eso?, y te dijeron, _Es un pájaro.
Ese día dejaste de ver el pájaro. El milagro del ave desaparece para transformarse en una etiqueta en tu mente.
_¿Eso qué es? _Es una Montaña así y asá.
Ese día dejaste de ver la montaña como lo que es, para verla como lo que te dijeron que es; se transformó en un pensamiento dentro de la mente.
Uno despierta cuando deja de crear la ilusión, cuando deja de resignarse a las etiquetas como reales, cuando deja de querer ser algo como: un Maestro, un Buda, un Cristo, un iluminado;  “Querer ser como…”, eso es ego. Sé humilde, Sé tú mismo.
Trascender toda influencia del ego, es morir la mente limitada a él, para comenzar a vivir lo ilimitado. Si quieres ser un Maestro, solo debes hablar y actuar como uno; libre de la tentación de hacer un juicio, de sentirte un superado; sé humilde.
Existen un sin número de libros con recetas que han escrito los que acreditan haber descubierto el camino a la iluminación, al despertar. No hay una receta, un camino, un dios, lo que hay son siete mil millones de recetas, caminos y dioses. Es que cada uno debe encontrar su propia energía con el autoconocimiento para ver el camino, a Dios.
Poco me importa tu sufrimiento, ni falta hace que me cuentes lo que ya conocemos, siempre ha sido lo mismo, eso es lo normal aquí con esa mente apegada, necesitada, criticona; ahora sí, mucho más me importa tu crecimiento, ese es el propósito.
Nadie elije donde nacer, pero tampoco nada es casual ni fortuito, ahí donde estás es donde te ha tocado y lo debes enfrentar; lamentarnos a nada conduce.
El universo no funciona al azar, todo está en perfecta sincronicidad, todo se crea y recrea como las horas marcadas por las agujas.
Cuando muere el ego, muere tu identidad, prejuicios, ideales y necesidades; cuando muere el mundo que creaste, con el que te identificas para ser quién eres, sin esfuerzo, porque el esfuerzo es ego, cuando eso deja de existir, revives tu alma. No quieras ser como alguien, sé tu mismo, tienes todo lo que necesitas. Jesús no vino a iluminarnos, el vino a enseñarnos que nosotros tenemos todo para iluminarnos, llevamos la luz divina dentro. Él es consciente que no todos estamos preparados para comprender, no todos tenemos ojos y oídos preparados para escuchar y observar lo que no se ve ni se oye, pero sabe que un día sí.
El ego es el que te lleva a luchar, competir, proteger, evaluar, temer, juzgar, llorar, sufrir y estimularte, para luego del gran esfuerzo vivido, morir creyendo haber hecho lo máximo, o que te falto tiempo, o haber perdido; hasta el último día tu ego domina tus pensamientos prioritarios. Temes a la muerte porque te identificas con el cuerpo, el tuyo y el de los tuyos.
Piensa en esto.
Cuando te observas en un espejo, no puedes cambiar la imagen que ves, ¿verdad?, ahí estás, eres lo que ves.
Esa visión es la creación de tu ego, no la puedes cambiar con la mente, imposible, es la imagen que te has creado y ves de ti mismo. Ves a la persona que sientes que eres, así como los demás ven la imagen que han  creado de ti.
Te puedes ver magnífico o derrotado, ese es el resultado de tu ego, no de tu luz que está apagada. Todo es una creación, una ilusión condicionada por tus pensamientos. No ves la imagen sencilla de un ser, ves el prototipo creado por ti adaptado a este mundo.
Deja ir, suelta, no intentes nada, ya que el solo hecho de intentar es mental, es ego; no tengas miedo de soltar tu zona de confort, sorpréndete; despertar es tener consciencia a que:  resignar, ser manso y humilde , aceptarte y soltar, te libera de esa estructura limitada y adaptada al sufrimiento que busca estímulos para ser feliz un momento cada tanto.
Sé la humildad y el desapego del que solo observa; solo sé el testigo que observa y la verdad será ese silencio del silencio; no quieras explicarlo, analizarlo y comprenderlo porque se rompe la magia de eso que no tiene comparación con algo que conozcas. Porque nada conoces aún, no digas que sabes, porque eso te limita, te condiciona a volver sobre tus castillos de arena.
No hay una puerta y un camino visible; la puerta es oscuridad para la mente sin luz y los caminos infinitos que se diluyen en uno.
Duele despertar, porque es morir el ego, tu personalidad, tu imagen, tus logros, tu inútil lucha de esta vida de competencia y sufrimiento creada para lograr una posición de bienestar físico-mental; un mundo creado por otros que manejan tu mente para que hagas lo que ellos quieran; lucha tras lucha para poder sonreír y finalmente vas a llorar. En cambio, despertar duele, es llorar para luego sonreír.
Soltamos toda forma cautivante de una irrealidad agotadora, para entonces sí comenzar lentamente a renacer en el silencio, libres de toda competencia, medición, evaluación y comparación, puros de sentimientos, sin temor, ni apegos, con una mente limpia, con un cuerpo limpio, con el espíritu vivo. Luego todo comienza a suceder con solo pensarlo, elevamos la consciencia y elevamos nuestra dimensión.
La resurrección es a través del cuerpo, donde uno hace sin hacer algo, observa sin observar algo, suelta sin soltar algo, solo sucede; la resurrección es todo y sucede sin pensamiento, sin esfuerzo, sin intención, no hay oposición. Despertar es fluir de un estado limitado por la mente-cuerpo, a otro ilimitado por el cuerpo-mente-alma. Sin el cuerpo esto no es posible, estar despierto es la oportunidad de resucitar a través de él.
Si evalúo algo, todo deja de ser lo que es, para ser lo que creo que debería ser; si explico algo, se rompe la magia de esto que no tiene explicación; dejo de dar respuestas porque ya no son necesarias las preguntas; no tomes lo que digo como cierto, porque eso, de verdad, no tiene sentido para la mente, solo déjate ir un poco todos los días hasta que no necesites encontrar una razón a lo que digo.
El ser humano ha estado intentando encontrar explicaciones de todo lo que sucede a su alrededor. Explicación de la evolución, de nuestro origen, de las impresionantes ruinas, templos, pirámides y construcciones fabulosas; de civilizaciones desaparecidas; explicación de seres que nos han visitado; explicación de milagros, resurrecciones, religiones, iluminados y del origen; explicación de todo lo que no pueden demostrar científicamente; las conclusiones siempre son: “Suponemos qué…, o, Quizás…, o, Tal vez…”, porque la mente no está preparada a comprender lo que no puede comprobar; además, no concibe estados superiores de su propia soberbia y pretende resolver algo que lo supone inferior a sí misma. La mente solo concibe que todo eso sea una tecnología científica desconocida, y no una energía superior.
Con seguridad todos quisieran estar frente a Jesús ahora para comenzar a tener fe, ya que la duda y la ignorancia nos mantiene dormidos, solo creemos en que algo hubo. Nos apasiona y cautiva su historia como ser divino que fue, eso, eso mismo es nuestro ego; porque de verdad Él no fue, Él es y debe de estar aquí dentro y no en la emoción de la lectura. Solo hablando y actuando como un Maestro lo seremos para lograr despertar y no a través de la lectura y rituales que emocionan al ego.
Somos pocos los que hemos estado frente a un ser de luz y la experiencia la guardamos porque no es bien recibida por los escépticos. Por los que están atrapados y dormidos.
Hoy comparto haber estado frente a un ser de luz, que, sin palabras, se hizo mi razón de interpretar con claridad que somos una etapa evolutiva hacia ese estado de amor, de luz.
Algo que a muchos les gustaría vivir, como una bendición a mí me ha tocado y mi mente está más abierta a poder interpretar las enseñanzas.
Puedo asegurar que me he sentido cuidado durante toda mi vida. Esta es una de las razones que me han llevado a escribir mis experiencias en forma de reflexiones y me agrada poder compartir esa perla con ustedes.
Amen.
Namasté.
Está hecho.
Alfredo Zerbino
Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.
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