La soledad y el deseo.

-Para el que busca.
Lo primero que debes encontrar es a ti misma/o.
Suelta el deseo que te hace fingir ser quien no eres; fingir te trae problemas, contigo y tus allegados; para dejar eso, busca aquello auténtico que permita que seas especial.
En soledad debes dejas ir el deseo de ser quién no eres y comienza a derribar barreras que te impiden ver el camino a ese ser de luz que debes despertar. 
Las barreras son: complacer lo que otros esperan de ti, tus falsas demostraciones, los prejuicios, creencias y compromisos que asumes sin desearlo; todo eso hace que el abanico de posibilidades esté casi cerrado para todos esos asuntos que te importan, que amas.
Tienes temor a no ser correspondido, aceptado, a no ser merecedor, a sufrir una vez más, cada vez…, cada vez que intentas ser tú.
En soledad, observa las causas de esas situaciones que no te permiten ser auténtico; esas, ahora existen porque la mente así lo decreta y tú lo aceptas. Por eso, quita de la mente esa falsa versión de ti, y aduéñate de ese espacio vacío para tomar el control de tu vida y ser tú la causa. Primero siendo y luego haciendo lo que más deseas; te ocupas del cambio con actitud y consciencia.
Tú eres, luego haces, luego eres lo que haces.
Si te lo propones, tienes el control de hacer como quieras ser.
Debes decir: _Yo soy el que gobierna mis resultados con pensamientos divinos que me permiten quererme tal cual soy; sin demostraciones, sin prejuicios, ni compromisos.
Todo suceda así.
-Para el que desea.
Estar en soledad, tú contigo, permitirá que te descubras. Dedica más tiempo a tu persona y no tanto a tus deseos.
Lo que deseas ahora no existe mientras tú ahora no seas. Antes de hacer y tener, tienes que ser.
Estamos sobre el paraíso y no lo vemos. Tú tienes la llave.
Alfredo Zerbino
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