El Sexo y la Esencia.

54099054_2245189872169529_8233898042432946176_nHay mujeres, Mujeres, y hay hombres, Hombres; luego todo lo que deriva de la mente humana que nada tiene que ver con ello, ya que no me refiero a hembra, Hembra, y ni a macho, Macho, sino a la esencia que existe en el ser humano más allá de su sexo; el comportamiento amoroso hacia el prójimo y la creación. Algo que el 90% de la población mundial no comprende aún.
Es el propósito de tener consciencia y reconocer como fundamental nuestra condición de seres que evolucionan en unidad a ser cada vez mejores; sin la necesidad de competir, ni demostrar nuestra sexualidad como una virtud o una carga.
En unidad, porque la separación que nos causa la carne nos destruye.
Humildad y aceptación de nuestra condición y la del prójimo, sin estar emitiendo juicios a unos y otros.
Llevar a la unidad la esencia del Hombre y la Mujer, amor incondicional a uno mismo y al prójimo, donde el macho deja de ser macho y la hembra, hembra; quitando a ésta unión, la sexualidad y la incidencia compulsiva del deseo sin control.

No es necesaria una religión para comprobar cuando dos seres se encuentran en la pureza de su esencia, donde la demostración carnal no es una prioridad. Ser macho o ser hembra, ser hembra o ser macho, es una condición irrelevante frente a lo incondicional que es la unión bajo la pureza del amor.

Sea cual sea tu condición y tu evolución, con humildad, así como aceptas la tuya, debes respetar y aceptar la condición y evolución del prójimo.
Respeto, porque antes o después, todos evolucionamos a ser mejores.
Son pocos los que comprenden y viven en la unidad de su esencia; los demás viven en el conflicto de la búsqueda, la demostración y la justificación de aquello que los aflige, pero el tiempo finalmente les lleva a la aceptación y comprensión de sí mismos.

Mezclamos la sexualidad y el amor como dos energías complementarias, y son totalmente incompatibles y opuestas; una es y seguirá siendo motivo de temor, conflicto, apego, dolor y una necesidad descontrolada, y la otra, el amor, es el pegamento amoroso que a todo mantiene unido sin condiciones de ningún tipo, donde no hay dolor ni temor.

Cuando comprendas y logres entender qué es: Reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera que el macho deje de ser macho y la hembra, hembra; entonces estarás pronto para conocer tu divinidad y comprender qué es el Reino.
Que así sea.

Alfredo Zerbino
Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.

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