Dos días.

ALifeWellLived_-drew-brophy-mural-art-painting-keenfest-sacred-geometryExisten dos días importantes en tu vida: uno es cuando vienes a la vida y el otro es cuando descubres a que has venido.
¿Qué es tan importante que debes descubrir? Debes descubrir el sentido de los mensajes de los Maestros, en especial el de Jesús, para de ese modo vivir en ellos.
Voy a evitar la palabra reencarnación, ya que esta provoca reacción, duda, desconcierto y también malestar. Pero si voy a escribir sobre el espíritu, ese que crees tener porque te lo han dicho, pero ni lo sientes, o casi ni lo sientes.
¿Por qué digo creemos tener? Porque si sinceramente sintiéramos su presencia en nuestro interior, la vida sería fácil, el mundo dejaría de ser egoísta, no habría dolor, dudas, desconfianza, soberbia de creer saber; podrías ver el paraíso y por sobre todo no tendrías miedo a la muerte, porque sintiendo su presencia sabes a qué has venido.
Dijo Jesús: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el Universo». ¿Qué es lo que debes buscar? El reino en ti, tu espíritu. Ese que cuando lo descubras te estremecerá.
El espíritu se siente como pulsaciones durante tu vida, pequeñas pulsaciones de las que no tienes consciencia, pero está ahí esperando que tu consciencia despierte y comprenda. No alcanza con que hagas un poco, debes hacerlo todo para lograrlo. Coman de mi cuerpo y beban de mi sangre y tendrán vida eterna; alimenten su espíritu con mis palabras y calmen su sed con mi ejemplo y vivirán.
Dijo Jesús: «Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y en ningún corazón humano ha penetrado». «Quien encuentre el sentido de estas palabras no gustará la muerte».
El sufrimiento y el dolor es el disparador al despertar de esa energía divina. Hay quienes luego de una situación desesperada logran despertar y se estremecen de admiración por lo que se les presenta ante ellos.
Otros sienten pulsaciones en esos momentos, pero no logran comprender. Esa energía espiritual, está sólo en el presente de tu consciente, no se siente fuera de tiempo. Cuando algo te duele, te duele hoy, ahora; no ayer o mañana; eso es presente, ser consciencia del dolor. El espíritu está ahora.
El dolor, el sufrimiento o la alegría de encontrar, te ponen en un estado donde tienes todo para descubrir a qué has venido. A partir de ese inicio al despertar, todo es un proceso progresivo sin pausa hacia una consciencia total. Lento y distinto para cada uno, pero una vez iniciado, no se detiene jamás.
“Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados.” El dolor y el sufrimiento son a menudo extremadamente útiles; mucha gente no se toma la molestia de buscar la verdad de su existencia, hasta que el dolor, la adversidad o el fracaso los fuerce a hacerlo.
¿Cómo lograr saber a qué has venido?
Con una actitud, intención y deseo; un sentimiento, emoción y pensamiento correcto; esto te lleva hacia un camino de crecimiento consciente. Nadie que es bueno está distraído.
“Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Él está indicando un camino, pero claro, es difícil. Sí, es difícil y más cuando nada haces, o cuando te va mal, o cuando evitas hacer las cosas bien, o estás distraído con tus preocupaciones, u ocupado en tus tan importantes actividades y necesidades que te quitan tiempo en hacer algo por ti.
Distraído con tus carencias, o con tus pertenencias, hasta que te llega la hora de partir, y es ahí cuando te entra el temor, ¿y ahora qué?
Hay un sinfín de dificultades que son las barreras a sortear, pero las debes realizar una a una, hasta que se transforman en un estilo de vida con hábitos benéficos. Porque todo se ha hecho por el Padre para que te sea posible hacer, no fácil, posible para descubrir a que has venido.
“Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida.” El sufrimiento te lleva a evaluar y valorar tu conducta para dejar de actuar de ese modo que te hace sentir mal contigo. Es seguro que tu buena conducta va a ser el camino que te va a llevar a estremecerte cuando descubras quién eras antes de ser.
”¿Cuál va a ser nuestro fin?”, preguntaron sus discípulos. Dice Jesús. “¿Es que ya habéis descubierto el principio, para que preguntéis por el fin? Sabed que donde esté el principio, allí estará también el fin. Dichoso aquel que se encuentre en el principio, porque sabrá cuál es el fin y no morirá.”
El principio eres tú antes de llegar a ser, ya que todos venimos de ahí, donde la luz tuvo su origen.
Existen dos días importantes en tu vida: uno es cuando vienes a la vida y el otro es cuando descubres a que has venido. Vivirás, esa es la resurrección.
Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.
Alfredo Zerbino
A %d blogueros les gusta esto: