Cincuenta y cincuenta.

54099054_2245189872169529_8233898042432946176_nUn cuento, de alguien que no conozco, dice así:
Esto pasó hace ya muchos años.
Un granjero estaba vendiendo un producto hecho a base de carne de caballo y carne de gallina. La carne de caballo estaba prohibida, no así la de gallina.
Fue arrestado por las autoridades, y en su declaración reconoce que sí, estaba vendiendo ese producto con carne de caballo y de gallina.
Le preguntan cuánto de cada uno, a lo que responde: _Cincuenta y cincuenta.
Él paga una multa acorde y lo dejan libre. Camino a la granja junto a su amigo que lo había acompañado, éste le pregunta: _¿Qué quisiste decir con, “cincuenta y cincuenta”? Lo mira y le responde: _Eso mismo quise decir: un caballo y una gallina.
¿Por qué hago este cuento…?
Porque resulta bastante parecido al comportamiento que muchos tenemos; vamos por la vida sintiéndonos bien haciendo el cincuenta/cincuenta, donde uno corresponde a las cosas buenas, o sea la gallina, y el otro a las cosas prohibidas, el caballo.
Llevado a nuestro diario vivir, sentimos que con la gallina es suficiente para que el caballo pase inadvertido.
Nuestros actos en todos los ámbitos: familiar, laboral, de salud, amistades, y nuestros pensamientos por sobre todo, van elaborando el producto final que nos transforma en lo que somos, ese producto determina la calidad de persona; eso es calidad de vida, es el producto final: cuánto de gallina y cuánto de caballo.
Si lo trasladamos al ámbito espiritual o religioso, ámbito que reconocemos como fundamental para una vida de realización, también creemos que es suficiente con la gallina, lo que hace que el caballo no nos incomode.
A las autoridades les dirás cincuenta y cincuenta, pero ¿quién carga con el engaño?
De la boca hacia afuera nos podemos enaltecer diciendo cosas maravillosas, y frente a otros nos envanecemos; haremos una idealización de nuestra imagen; pero hacia adentro cada uno sabe y es consciente de cuál es nuestro producto final.
Poco importa la religión que tengamos, o la espiritualidad que creemos haber logrado, o en qué libro nos instruimos, o quién es nuestro maestro; lo que realmente importa es cuánta honestidad hay de estar haciéndolo bien para tener una consciencia en paz.
Podremos decir que Jesús es buenísimo, que está en las Santas Escrituras, bla, bla,…, pero no es al público a quién debemos dar testimonio; Él ya sabe, y cada uno de nosotros también sabe qué clase de producto estamos elaborando.
No digo si una cosa esta bien o está mal, eso es moralidad, son valores morales que cada uno tiene y depende de muchas cosas; lo que debo decir es, si realmente funciona o no funciona para mí lo que estoy produciendo; ya que a nadie más que a mí le afecta si mi producto es cincuenta/cincuenta.
Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.
Alfredo Zerbino

2 Comments on “Cincuenta y cincuenta.”

  1. Excelente debemos revisarnos y actuar con humildad solidaridad y sobre todo resaltar y poner en practica nuestros valores.

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  2. Interesante Reflexión! Cuál es el.producto final con toda honestidad? Que cada día sean más las cosas buenas que las sombras.

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