Ama tu vida.

mindfulness-bonsai-sur-rocher-dans-leauVivir es una oportunidad, no dejes que se te pase sin saber a qué has venido.
¿A qué has venido?
A recuperar tu divinidad, la que el ser humano perdió cuando dudó de sí mismo y creyó en todo lo que sus sentidos percibían, medido, evaluado y graduado por la mente. Transformando la pureza de la unidad en múltiples formas, causadas por la duda y el temor; múltiples formas de lo bueno y malo, lindo y feo, felicidad y tristeza.
La divinidad fue perdida al jugar con el placer que nos da la mente egótica que busca ser más bella, que busca ser más rica, que busca estar más arriba, que cree que solo el conocimiento le da más poder.
Todo se pierde cuando buscamos más de lo que ya tenemos; cuando necesitamos y queremos sin medida; cuando nos levantamos un muro; cuando estamos pendientes de la hora; cuando dejamos de ser seres humanos para transformarnos en actos humanos; cuando esperamos recibir sin haber dado nada.
Vivir sucede sin esfuerzo, pero las dificultades comienzan cuando nos esforzamos en cambiar lo que es, buscando superar lo que ya tenemos.
Las flores crecen y son bellas sin ningún esfuerzo, al igual que los árboles dan frutos, el agua en la lluvia, un pájaro y su canto; todo sin esfuerzo fluye con su propia sabiduría; sin ansiedad, prisa o temor.
Sin embargo el ser humano lucha por ser más hermoso, por tener más conocimientos, por vivir más, por tener más poder y controlar el canto de la vida en una jaula; porque teme no tener.
Esa lucha corrompe la naturaleza de lo que ya es, porque ignoramos su equilibrio divino y al querer cambiarlo la destruimos.
Al ego le atormenta la carencia; es su propia competencia, deseo y ambición lo que destruye el equilibrio y la armonía de la divina creación.
Respiras sin ningún esfuerzo, pero te cuesta vivir; haces la digestión sin esfuerzo, pero no sabes ni qué, ni cuánto comer; tu corazón bombea divinamente sin esfuerzo, pero temes que se detenga; vienes a la vida sin esfuerzo, te esfuerzas por crecer sin un propósito, y te vas sin saber a qué has venido.
Tu naturaleza es perfecta como lo es una flor, hasta ahí bien, pero tu ego las quiere a todas en su florero porque no sabe amar.
La diferencia entre amar y querer debes aprender. A una flor el que la quiere, la arranca y se la lleva; el que la ama, la admira y la cultiva.
El que quiere sufre si no tiene; el que ama, siempre tiene, porque sabe amar.
Ama tu vida sin destruirla.
Tu cuerpo es una oportunidad invaluable que debes aprovechar para resucitar en esta vida.
Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.
Alfredo Zerbino
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