_Si no nos repiten cada cinco minutos que somos libres, sospecharíamos que somos esclavos___

En la ignorancia está la clave porque todo aprendizaje surge por ignorancia. Todo lo que aprendemos viene por ignorar; por lo que estamos expuestos a que llenen nuestra ignorancia con información mal intencionada o no adecuada a lo que somos.

Aprendemos del mundo lo que el poder establecido quiere que aprendamos ocultando ciertos conocimientos que llevaría a la humanidad a otro plano.

La norma es: Busca trabajo, cásate, tiene hijos, camina por la vereda, ve televisión, esfuérzate por obtener, obedece las leyes y ahorra para la vejez.

Si no nos repiten que somos libres cada cinco minutos, comenzaríamos a sospechar que estamos domesticados al para comprender que somos “esclavos libres”. Si el trabajo no nos gusta, nos tenemos que levantar igual, porque si no pagamos la renta dejamos de existir para la sociedad.

Hay tres tipos de personas: Aquellas que ven, aquellas que solo ven lo que se les muestra, y aquellas que no ven nada. La educación está diseñada para que nunca veamos nada, obvio, enseñada por personas que tampoco ven, pero creemos que estamos aprendiendo de acuerdo a una sabia elección. Una enseñanza basada mayormente en asuntos del pasado que poca o ninguna relevancia tiene para nuestra realización como seres inteligentes.

Nos llenan nuestra ignorancia con vivencias nefastas y poco significativas como lo importante, una historia torcida y maquiavélica de personajes endiosados, y vemos en esto el camino a seguir y no como un camino a no repetir. La indignación y el odio pasan a ser los sentimientos sutilmente adquiridos por niños que de adultos tomarán como una norma a seguir; la confrontación con el enemigo, la competencia.

Creemos tener una consciencia, pero la consciencia está muy fragmentada al igual que el agua del planeta se fragmenta según su estado, cauce, volumen, continente y hemisferio; la consciencia al igual que el agua es una; pero a nosotros solo se nos enseñan a ver un pequeño fragmento de ella que es la CONCIENCIA de los valores impuestos de lo que está bien y no la CONSCIENCIA de nuestra esencia.

La CONSCIENCIA es infinita y eterna, y nosotros solo nos enfocamos en puntos de CONCIENCIA que nos muestra: Qué está bien y qué está mal.

Como una hoja en blanco debemos volver a descubrir nuestro propósito usando nuestra consciente indignación de eso que está mal. Cuando decidimos no creer más en el programa, nos transformamos en el observador de nuestra ignorancia en la que estamos sumidos, para comenzar a percibir un mundo mejor y más simple.

Recordar lo que debíamos Ser antes de que el poder nos dijera que es lo que debíamos hacer.

Comencemos a ser conscientes de nuestra ignorancia para comenzar a ver este presente con un futuro diferente, y no con la conciencia de las obligaciones que el poder nos dice que debemos tener basados en las experiencias de un pasado de conflictos que repetimos como dementes.

La enseñanza debe de ser totalmente reestructurada por aquellos que han encontrado el camino con consciencia espiritual para salir de esta espiral.

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.

Alfredo Zerbino

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