_Comenzamos a ser sabios cuando aceptamos nuestras limitaciones___

¿Cuántas experiencias y conocimientos necesitamos para ser sabios?  

Somos parte de un todo, pero el cerebro nos limita a conocer aquello que hemos experimentado de forma aislada, perdiendo así la oportunidad de comprender lo ilimitado que existe por detrás de la experiencia.

Cuando se dice “Yo solo sé que no sé nada”, nos rebela que aquello que creemos saber nos está limitando, privándonos de elevar nuestra consciencia para comprender que eso que sabemos no es nada frente a lo infinito que hay por detrás.

Somos espectadores viendo una película en la pantalla; reconocemos esas imágenes con registros e información almacenados en el cerebro, limitadas a experiencias y conocimientos adquiridos, sin comprender que lo ilimitado no lo percibimos porque nuestros sentidos están adaptados a esta dimensión. Nuestras experiencias y conocimientos adquiridos nos cautivan de tal modo que nos priva entender ser parte de un todo, porque no concebimos algo superior a nosotros, solo sospechamos de algo superior sin mucho convencimiento.

Comenzamos a ser sabios cuando aceptamos nuestras limitaciones y entramos en el mundo del espíritu, de la consciencia universal que nos hace semejantes.

Existen muchas maneras de hacerlo, como yoga, meditación y oración, pero lo más importante es la pasión, intención y actitud puesta de forma continua para lograr hacerlo y de ese modo cautivarnos con lo que vamos descubriendo.

Dejando de lado lo aprendido en esta dimensión, debemos buscar muy dentro esa consciencia para volver a ser aquello que hemos olvidado.

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.

Alfredo Zerbino

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