Toda verdad me tiene que sonar positivamente______

Cada información que me empodera en persona seguramente es verdad. Cada información que me debilita en persona seguramente es falsa. Mantengo mi disidencia con los paradigmas establecidos.

Soy un ciudadano del Mundo Terrenal igual a todos. En mi esencia no acepto ninguna autoridad sobre mi en nada; ni gobernantes, ni nadie que se sienta por encima de mí. Más aún, no considero a nadie por encima de mí, así como a nadie por debajo de mí. No disfruto mi abundancia si mi vecino no la tiene.

Dejo las virtudes, habilidades o cualidades personales de lado, porque esos son dones particulares.

Rompo con las jerarquías abusivas y autoridades intelectuales, y no acepto la programación de lo que es correcto o incorrecto, para comenzar a ser libre.

Me libero de la programación impuesta por elites, poderes de instituciones gubernamentales y otros, para tener total autoridad sobre mi propia consciencia, mi propia divinidad.

Con el placebo mi cuerpo se sana con una sugestión positiva. Con el nocebo el cuerpo se enferma con una sugestión negativa. Yo sano mi cuerpo con el placebo mental que me lleva a la salud plena.

Programaciones utilizadas para esclavizar a las sociedades, similares a la MKULTRA, han llevado a que los individuos tengan miedo a no saber o equivocarse, a la censura o la vergüenza, programados a ser limitados de su divinidad y no poder expresarse con inteligencia; eso es lo que impide obtener la información verdadera por esa programación aplicada a la obediencia, o los paradigmas establecidos en la enseñanza, la ciencia, la política, la economía y la religión. Donde el subconsciente es programado con: No sabes, no puedes, no debes, no tienes y no discutas.

Algo en nuestro interior es movilizado por energías superiores y a eso debemos hacer caso; intención, interés y deseo de saber la verdad que está dentro nuestro; sentimos que nos empodera y nos llena de luz.

Para poder interesarse y poner al descubierto algo con connotaciones sociales negativas (programación), sin sentir miedo de indagar, hablar y expresarse, para entonces lograr el beneficio que el planeta está recibiendo hoy, en el camino de la iluminación.

Buscar y hablar nos lleva a ser abucheados y reprimidos por los dormidos que esperan ser atendidos por sus supuestos protectores; no importa, los que nos sentimos diferentes, debemos buscar salir de este mundo que cae para comenzar a ascender a otra dimensión similar pero más sutil y con otra luz.

Es tanta la información que nos llega y rechazamos porque estamos programados a una realidad manipulada, que debemos de sacarnos los temores de saber, permitir y correr el velo de la ignorancia.

Los labios del Maestro se abren cuando el oído del discípulo está dispuesto a comprender. Ya se ha dicho y él está detrás de todo esto.

Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.

Alfredo Zerbino

Con naturalidad.

Si nos comportamos con naturaleza, así como la naturaleza lo hace con sabiduría natural, podríamos encontrar nuestro propósito y sentirnos naturalmente dentro del paraíso donde hoy vivimos, y no lo vemos por comportarnos de forma antinatural.

Al desprendernos de apegos, dogmas y costumbres innecesarios, que nos desviaron de nuestra esencia natural de esta madre tierra a la que pertenecemos, al desprendernos, recibiremos el espíritu de la divinidad que nos conecta al universo que nos creó naturalmente como seres divinos.

Somos naturalmente divinos que han caído del paraíso para la creación de este mundo artificial, antinatural. Si nos comportáramos como la naturaleza lo hace, tendríamos sabiduría natural. Toda la sabiduría necesaria para que un árbol crezca, florezca y fructifique, se encuentra dentro de una semilla.

El reino de Dios está dentro de una semilla, naturalmente que así es. Naturalmente, Tú eres su semilla.

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos. Rinde tu culto a la naturaleza de tu ser.

Alfredo Zerbino

Esto le hará bien a tu día.

Acostarte y levantarte no debe ser una rutina, son muy pocos los que se levantan descansados.

Esto te hará bien: Por las mañanas al despertar, no lo hagas de un salto. Primero te desperezas bien y respira profundo, tómate un tiempo, nada malo va a ocurrir si te tomas unos minutos para ti, nada va a cambiar afuera, pero sí, tú verás el cambio. Es el momento que necesitas para comenzar bien el día. Consciencia de haber despertado. Estira, desperézate, y respira profundo, amplio y lento como un suspiro; todos los animales lo hacen.

Disfruta haber dormido; el despertador solo debe ser una dulce señal, y levantarte, un placer.

Al acostarte, haz igual, tómate un tiempo para ti, no te apures, estira, te descontracturas y lubricas tu espalda arqueándola hacia atrás, y luego hacia adelante con brazos extendidos, y respira profundo, amplio y lento. Una imagen, un pensamiento o una lectura positiva y con un propósito de ser mejores, antes de cerrar los ojos, para crear un dulce sueño. Olvida por un momento las responsabilidades, nada diferente va a pasar, pero si haces esto, tu mundo interior comenzará a cambiar.

Masajea tus manos, piernas, cuello y cintura.  Imagina lo que deseas soñar y quieras que sea una realidad al día siguiente, y así será. Si lo haces los resultados benéficos te van a sorprender, no quedes trancado en un mal momento, no lo dejes, sé consciente de ser superior tan solo soñando de forma correcta.

Te acuerdas del cuerpo cuando sientes hambre o necesidad de ir al baño; nunca lo desatiendas, sé consciente de él, es tu plataforma para el despegue de tu espíritu. Vives mucho en la cama, no dejes que solo sea una rutina, es más importante dormir bien, que estar despierto mal.

Todo el que piensa de una forma correcta, finalmente solo puede tener resultados correctos; la mente es programada.

Tómate un tiempo para tu noche y tu día será perfecto.

La vida es un sueño.

Vivir debe ser un placer.

Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.

Alfredo Zerbino

Respirar y pensar.

Nadie posee el don divino en lo material, solo se consigue en lo espiritual, pero comprenderlo es lo difícil.

La vida material tiene un techo del que nunca podrás pasar, es la frustración de un desgaste sobre algo que nunca será de tu propiedad; la vida espiritual es lo infinito.
Estamos distraídos creyendo crear una mejor vida, que ya fue creada por otros, y que han obtenido los mismos resultados conocidos.
Las enseñanzas recibidas son para forman individuos que van a hacer lo mismo que otros dejarán de hacer. Como un fusible ocupamos el lugar que otro deja. Cambian las tecnologías, pero no el método programado de actuar.

La necesidad de una religión es lo que más conflicto nos ha creado, somos fieles aceptando algo bajo un fanatismo temeroso y nos golpeamos el pecho diciendo, “Yo creo en Dios”, pero ni idea tenemos y nos enojamos con alguien que piense diferente.
Nos encanta lo desconocido, lo sobrenatural, y el ego siempre dice comprender aquello que no comprende con claridad; necesitamos saber porque sentimos que algo tiene que haber, nos sentimos huérfanos de espíritu y no logramos hacer propio el mensaje de los Maestros porque nos cuesta ver el beneficio divino.
Hoy sabemos lo que nos han contado y qué debemos hacer, pero seguimos esclavos de la necesidad material para la supervivencia.

Las enseñanzas de los Maestros están dirigidas a conocerse uno mismo, a tu espíritu, no tu estómago, ni tu bolsillo; el alimento es espiritual; el espíritu es la energía que sana tu hambre, tu carencia y tu enfermedad.

Si observamos un árbol, nosotros le damos utilidad de acuerdo con el beneficio que nos aporta: sombra, leña, madera, ornamento y frutos.
Perdemos de vista el equilibrio espiritual del elemento árbol, cuando le buscamos un beneficio a nuestras necesidades materiales.
Imagina una ola sin el océano, o una hoja sin el árbol, ¿puedes?, no puedes, así como la ola existe gracias al océano y la hoja existe gracias al árbol, el espíritu existe gracias a esa energía universal que poseemos, somos parte inherente porque estamos en su mente.
La niebla impide ver todo lo que se encuentra dentro de ella.
Estamos tan inmersos, tan impregnados, tan involucrados a esta forma de vivir, que nos es difícil experimentar una forma superior de vida. Vivimos llenos de pecado y culpa, de juicios y ambiciones, de poder y egoísmo.
Algunos quieren ser espirituales porque creen que así adquieren ciertos dones, y entonces podrán satisfacer sus necesidades materiales; pero eso no sucede así, cuando uno es espiritual no hay necesidades.
Nuestra mente está limitada a lo terrenal, fuera del paraíso; eso nos impide conectarnos a lo infinito, a esa experiencia superior, al Reino, a Dios; porque la vida material y la vida espiritual son incompatibles.

Respiramos sin esfuerzo y sin necesidad de pensar en hacerlo; pero podemos respirar a consciencia y hacerlo mucho más benéfico a nuestro equilibrio; nos hacemos testigos de la respiración al observarla.
Sucede igual con la mente, ella piensa sin esfuerzo y sin la necesidad de estar atentos; pero podemos pensar con consciencia y hacerlo más benéfico a nuestro crecimiento; nos hacemos testigos del pensamiento al ser el observador de la mente.

Respirar y pensar deben, por sobre todas las cosas, estar bajo el ojo observador de nuestra consciencia. La consciencia es el canal inteligente que une el corazón con la mente para despertar la esencia del alma.

La consciencia es la facultad que nos hace diferentes a todas las especies; es dirigir la atención con intención, y cuanta más atención prestemos en cada uno de nuestros actos, despertamos otra dimensión de existencia.
El fanatismo, la bulla y los excesos no son compatibles con la grandeza. Si quieres ser un Maestro, debes hablar y actuar como uno.
Un Maestro no necesita que alguien lo defienda, ni que andemos peleando para convencer del beneficio de su mensaje, solo quiere que pensemos, hablemos y actuemos como él, que seamos su boca.
El espíritu es la energía que va a sanar tu hambre, tu carencia y tu enfermedad.
Respira y piensa con consciencia espiritual.

Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.
Alfredo Zerbino
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Cuando el alma se manifiesta, tus ojos se llenan de lágrimas

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas y mojen tus mejillas.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas por el desborde de tu emoción contenida.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas por la emoción de la palabra amorosa.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas por el gesto emotivo del otro.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas por el afecto en una caricia.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas y la congoja sacuda tu pecho.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas y el dolor placentero estremezca tu cuerpo.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas…

Déjalas que corran sin ser contenidas.

Lágrimas que van a encender la luz de tu alma dormida.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas, estarás liberando tu pasado.

Cuando tus ojos se llenen de lágrimas, estarás amando la vida.

Es un poema que nos guía de regreso al origen donde, al estremecernos, despertamos la energía del alma.

Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.

Alfredo Zerbino

Deja de mirar hacia atrás.

Todo lo que creemos saber…, no es la realidad, tan solo es una frecuencia de energía en nuestro cerebro. La mente, con la que nos identificamos para sentir estar vivos, solo es un registro de memorias, es tan irreal como un libro donde solo hay texto; solo es información de algo pasado que ya no existe. Y el secreto está en cómo la utilicemos para nuestro beneficio.

La consciencia de ser el observador, de ser el testigo consciente de esa mente distraída con recuerdos del pasado que nos proyecta al futuro, esa consciencia nos abre un camino a una consciencia superior. Esta no se estudia, no está en los libros, no se enseña; ella es nuestra herencia de lo divino.

Somos los que le damos existencia a las cosas cuando le ponemos una etiqueta, antes de eso, sin un nombre, nada existía.

Sin consciencia, la mente actúa dentro de un caos de memorias que vamos acomodando de acuerdo a las necesidades; apegos que nos condena a volver a revivir el pasado una y otra vez sin resolver.

Cuanto más elevamos nuestra consciencia, muchas etiquetas que creíamos reales dejarán de ser, y otras nuevas surgirán. Al subir el plano a una consciencia superior, el observador también lo hará y la mente lo acompaña a otra realidad diferente. En la medida que mantengamos nuestra consciencia más horas del día en el presente, creamos un orden mental distinto.

Ordenamos la mente al estar más conscientes cada hora del día, ¿por qué?, porque el observador aprende a elegir cómo pensar para obtener un mejor resultado; dejamos de identificarnos con un pasado. Sin nuestra atención consciente, el pasado es la condena a repetir en el futuro.

Cuanto más presencia del observador consciente, más real es nuestro entorno y mejor será el futuro.

Si pones tu mano sobre el arado, solo debes observar que avanzas; deja de mirar hacia atrás, o ver cuánto te falta, solo avanza.

Seguir a un Maestro requiere pensar, hablar y actuar como uno.

La evolución espiritual se da cuando nos desapegamos de eso que nos atrapa y llamamos progreso.

Solo observamos la experiencia vivida como referencia para así dejar de repetir los recuerdos como autómatas.

Para seguir el camino que nos dejó Jesús, debemos hacer un desapego de las etiquetas a las que nos aferramos como indispensables, porque están atiborradas de impurezas con memorias de dogmas, sentimientos, necesidades y religiones que nos hace difícil el camino; desapego purificador, para con consciencia permitir explorar nuestra realidad interior; en el corazón se encuentra nuestra verdad.

Deja de mirar hacia atrás, y observa con consciencia.

Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.

Alfredo Zerbino

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