Qué te hace pensar que hay una élite que vela por tu bienestar.

9dde0f62ce65e07aa70644a825933317Qué te hace pensar que hay una élite que vela por tu bienestar; por el bienestar de la humanidad. Una vacuna milagrosa.
Qué te hace pensar que vas a volver a estar como antes.
Qué te hace pensar que estabas bien antes de esto.
Piensa un poco. ¿Qué es lo que estaba bien?, ¿Quién vela por tu bienestar?, ¿Qué estás esperando que ocurra? Siete mil millones de personas se olvidaron de pensar, porque hay alguien que lo hace por ellos, que se manifiestan como amigables, confiables e interesados en TÚ bienestar. Nunca en ningún territorio del planeta ha sucedido eso; alcanza con observar el lado Sur del Planeta; alcanza con ver la historia de la humanidad.
Hay personas que dudan, pero tienen vergüenza de manifestarse por ser vistos como irresponsables.
Qué debemos ser precavidos y cuidarnos, sí, claro que sí; eso no es lo que estoy pensando.
Toda esta pandemia, para muchos es como un extraño juego de temor y fantasía; para otros son presagios de terror y muerte; otros dudan y ven una cortina que nos oculta los intereses de los grandes manipuladores de los seres humanos.
Resulta poco creíble que de repente un virus tenga en jaque a los científicos en el siglo 21. El ser humano vive dentro de un caldo de millones de distintos virus, y su organismo está en una permanente actividad combativa por su salud con éxito. Justo éste es la figura que nos hace encerrar.
Justo en un momento de sincronicidad con varios acontecimientos que están sucediendo en sociedad, tierra y universo.
No está al alcance del ser común lograr la información que otros tienen y ocultan, pero sí está al alcance intentar sacar provecho personal llevando a cabo una vida de reconciliación con uno mismo, con la familia, con la salud mental, la paz, el amor y con la naturaleza que está cambiando; no desperdiciemos el tiempo esperando que alguien de este mundo nos bendiga, porque eso no sucederá; busca en ti mismo a la mejor persona, para cuando vuelvas, tengas la mejor llave para abrir la puerta a una nueva vida, dejando de lado todo lo malo que antes tenías para ver con claridad en que mundo vivimos.
Es hora de pensar por nuestra cuenta, y no ceder nuestro momento en esta vida a los intereses de unos pocos.
Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver aún.
Alfredo Zerbino

Respira, un nuevo mundo se avecina.

1La mente en automático nos controla, no permitas que tu día sea una rutina.
Respira… Inhala y exhala.
No olvides hacerlo consciente cada momento del día.
Respira tu mundo, la aventura, un amanecer, las bellezas de la naturaleza, respira tu familia, el camino, tu silencio, respira tu salud, tu luz, tu energía, respira tu alegría, tu locura, tu descanso, respira tu arte, tu creación, tu día.
Sí, cuando respirar está bajo nuestro control, tenemos una conexión con el Universo; el aire que entra en el cuerpo es energía, es luz, es sanador.
Una vez que relajamos el cuerpo con la respiración, podemos comenzar a observar los pensamientos para ordenarlos; así entonces manejar nuestras emociones y sentimientos, y tener un real libre albedrío.
Olvidemos la presión que nos genera la imagen irreal que hemos dado, para comenzar a ser la consciencia de nuestros propios resultados.
Disfrutemos esa consciencia de estar vivos, como cuando suspiramos al estremecernos por algo divino. El suspiro alivia, es relajante, es inspirar el espíritu.
Cuando los pensamientos nos afectan, tomemos el control sobre ellos con la respiración.
El control te pertenece, eres el creador y dueño absoluto de tus resultados; nadie más que tú está dentro de ti.
¿Hay influencias externas?, sí, claro que las hay, pero es uno mismo el que va a permitir para decidir si queremos estar bien o mal.
Nada externo nos debe condicionar a estar mal, cuando en nuestro interior hemos aprendido como estar.
Debemos impedir que nuestra vida sea una rutina de hábitos y costumbres con la presencia de nuestra respiración consciente.
Respiremos, relajémonos y disfrutemos el día; consciencia de estar vivos.
Respira tu mundo, la aventura, un amanecer, las bellezas de la naturaleza, respira tu familia, el camino, tu silencio, respira tu salud, tu luz, tu energía, respira tu alegría, tu locura, tu descanso, respira tu arte, tu creación, tu día.
Estamos sobre el paraíso  y no lo vemos.
Alfredo Zerbino

Grandes religiones.

035d1ec62c837963bd24d1c3ec0bdd30Hay muchas religiones creadas por los seguidores de Grandes Maestros hace ya muchos siglos. Seres espirituales con el conocimiento divino enseñaron un camino a recorrer.
Caminos diferentes pero con el mismo destino, donde lograríamos la iluminación y ascender al paraíso.
Los Maestros dejan sus enseñanzas, y los seguidores crean la religión de acuerdo a su entendimiento, y conveniencia.
Nos hemos ocupado de distorsionar el mensaje, dejando de ese modo a que la humanidad actúe de forma irresponsable haciendo del planeta un gran comercio con todo tipo de intereses.
Durante siglos hemos vivido y visto situaciones de fanatismos, pero en vez de buscar una superación individual, nos adaptamos; fracasamos en nuestro crecimiento espiritual quedando con una mente temerosa y atormentada, y un cuerpo necesitado de estímulos para lograr ser feliz.
Hinduismo, Judaísmo, Islamismo, Catolicismo, Budismo, Cristianismo y otras, no han hecho eco del mensaje primordial recibido, ajustándose a una interpretación de las escrituras, destruyendo de ese modo la creación con el fanatismo y la ambición de conquista, manipulando a las sociedades con el temor y el horror del castigo divino.
Hemos, todos por igual, permanecido muertos dentro de un cuerpo que se siente vivo. No hay forma de conocer lo divino desconociendo nuestra propia divinidad.
¿Qué religión tenemos?, eso poca importancia tiene, somos todos iguales; el camino es uno y está adentro.
Crecer, comprender, despertar o iluminarse, no es colectivo; no es tan sencillo; no es solo: me porto bien y voy al cielo.
Es tiempo de creer que todo lo que necesitamos saber lo tenemos incorporado para ser despertado; nuestra divinidad espiritual.
No somos pecadores, ni fracasados, ni débiles; eso nos sirve para discernir con la experiencia; ser Maestro tan solo pensando, hablando y actuando como uno; tenemos toda la información para comenzar el camino, pero debemos abrir los ojos.
Creer, solo es crear algo de acuerdo a nuestro desarrollo mental, lleno de limitaciones frente a algo que es totalmente ilimitado. No es solo creer, es tener fe, no en algo, sino en uno mismo para poder conocer la verdad primordial.
Si es posible, intenta volver a ser niño para liberarte de tantos conflictos, y así ser inocente y humilde, sin vergüenzas, como niños.
Un verdadero Maestro te puede indicar el camino y la puerta abierta, pero eres tú el que debe recorrerlo y pasar. Nadie lo hará por ti, solo tú en resonancia con la esencia.
Yo como Cristiano camino con sus frases:
_Quien quiera ser el primero, ha de servir a todos los que están por detrás.
_Hagan con otros lo mismo que yo hice con ustedes.
A veces es más fácil ayudar y sentir que otros nos necesitan, pero no tan fácil es sentir que necesitamos de ellos.
El pobre cuando te recibe, te dará lo mejor que tiene, la mejor comida y su mejor lugar para que descanses. Su generosidad te va a incomodar por creer tú que tienes más que ellos.
No tenemos nada, por eso siempre intento pensar, hablar y actuar como Jesús lo hizo.
Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver.
Alfredo Zerbino

¿Cuál es el temor?

fractale6Si alguien ha de vivir, alguien ha de morir.
Si un león ha de vivir, una gacela ha de morir.
Si un hormiguero ha de vivir, unos arbustos han de morir.
Si un virus ha de vivir, otros seres han de morir.
Si una mantis a de vivir, otros insectos han de morir.
Si un tiburón ha de vivir, una foca ha de morir.
Pero si el ser humano ha de vivir, hoy el setenta porciento de los seres del planeta han sucumbido ante su presencia, y algunos se han extinguido; somos como un virus que destruye a su hospedador.
Pensemos, ¿quién ha padecido más temor por la existencia de un depredador?
Si hoy todos los insectos de la superficie del planeta desaparecieran, la vida en la tierra estaría condenada a unos meses. Cuando el equilibrio de la creación pierde una de sus parte, se destruye el ciclo.
Si por un momento tuviéramos consciencia que hemos estado durante muchos años cavando nuestra propia tumba, por nuestra irresponsable forma de actuar, deberíamos con consciencia de forma individual, y no colectiva, qué cambios debemos realizar en nuestra atormentada mente, para no seguir haciendo lo mismo.
¿Nuestra soberbia nos da derecho a destruir aquello que no encontramos útil a nuestro propósito?; eso demuestra nuestra estupidez humana en la que hemos caído.
Si nos sentimos tan evolucionados como especie, deberíamos tener la sabiduría de cuidar el lugar donde vivimos, respetando, protegiendo y preservando a todas las demás especies que son la base que sostiene la pirámide.
No podemos esperar a que un ser más primitivo se ocupe de nuestra supervivencia, por el contrario, el ser humano se debe de preocupar por el equilibrio y supervivencia de todas las especies en la naturaleza. Tenemos la obligación evolutiva de preservar la biodiversidad equilibrada en la tierra.
A esto hemos llegado por ser irrespetuosos, negligentes y soberbios, al descuidar, subestimar e ignorar al creador de todo, el Dios que cada uno lleva.
Hemos recibido, recreado y transmitido una educación tan absurda frente a lo predicado por los grandes sabios y Maestros de la historia, que deberíamos avergonzarnos realmente por nuestra inmadurez y comportamiento menos que primitivo. Son muchos los que siguen sosteniendo esta educación como la correcta para sus hijos.
Hoy estamos enclaustrados por nuestro propia negligencia de haber subestimado, y roto el equilibrio dado por nuestro creador, y actuado de forma irresponsable. Todo tiene un por qué, y esto que vivimos es el por qué; aún, y con cierta ventaja que nos está dando nuestro Señor, podemos y tenemos la oportunidad de remediar y hacer las cosas Cristianamente correctas.
Jesús dijo lo que dijo, y nunca dijo que con un poquito que hagamos era suficiente; debemos hacerlo todo bien, a consciencia, con el corazón, y con la humildad de no sentirnos superiores a nada ni a nadie, para que cada uno salga de su celda y encuentre el propósito divino por el que vino.
Hay cizaña junto al trigo, pero el momento de la ciega está delante de nuestros ojos para separar lo falso de lo verdadero.
Dijo: “Quizás piensen los hombres que he venido a traer paz al mundo; por lo contrario, he traído disensiones entre ellos: fuego, espada y guerra; cinco estarán en casa, dos contra tres y tres contra dos; el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre. Y todos se encontrarán en soledad.”
Hoy estamos en soledad, reflexionemos, ¿cuál es el temor?, ¿el virus o nosotros?
Estamos sobre el paraíso y muy pocos pueden verlo.
Alfredo Zerbino

¿Verdad que no?

e4c5136eeb08c0aeaaafd2d84258eda8La tecnología y la ciencia han evolucionado en los últimos cien años de una forma vertiginosa, como nunca en la historia de la humanidad. Ahora, ¿esa evolución ha logrado una humanidad más feliz?, ¿el ser humano es más alegre con todas estas comodidades? Nada de eso ha sucedido, la humanidad sigue viviendo en un aire deprimido buscando estímulos de felicidad en las ofertas, busca comprar esa alegría en las tecnologías. No solo el ser humano no es más feliz, sino que el costo de la vida del planeta en todas sus especies ha sido desbastador. Hemos hecho un basurero de la naturaleza tanto física como emocional.
Cuando niños éramos felices todo el día y de vez en cuando algo nos ponía tristes. Ahora de adultos somos infelices todo el día y buscamos algo que nos haga feliz. Hemos perdido la capacidad de generar nuestra felicidad interior para pasar a comprarla.
Vivimos con el temor a que nos sucedan cosas como enfermar, no tener, ser asaltados, perder eso que tanto queremos, que los alimentos escaseen, que nos dejen, el abandono, la carencia y la inmundicia; le tememos a todo lo que guardamos en la mente y caminamos a tientas para no tropezar con un asunto. Vivimos evitando eso, e intentamos encontrar un poco de alegría y felicidad, un poco de paz y tranquilidad.
Por falta de práctica hemos olvidado la capacidad para ser felices, y por falta de sentido común, no reconocemos que lo que sucede fuera nuestro no podemos cambiarlo. Debemos tener la sabiduría de comprender que los cambios que sí podemos hacer son internos, es ahí donde se elabora el pensamiento consciente que nos trae emociones de felicidad y alegría. Lo de afuera es como es, y uno mismo es el que no debe permitir que nos afecte.
Cuando luchamos contra algo, es porque tenemos ese conflicto dentro nuestro; afuera está el estímulo, dentro está el conflicto. Primero debemos suavizar esa reacción interior, desmenuzarla, darle su justo valor como lo que es; solo es un estímulo que impacta en el temor guardado. Apliquemos el antídoto siendo conscientes y no permitamos que la mente inconsciente se ocupe.
Debemos generar nuestro espacio donde no hayan energías de temor, ansiedad, anhelo y deseo incontrolado, para lograr así una vida más amigable con nuestra naturaleza de origen divino y con la madre tierra.
¿Somos más felices con todo el avance tecnológico?, ¿verdad que no? Comienza por arreglar tu casa interior, luego sigue por la de tus queridos; en paz, sin conflictos, ya que esa energía, está comprobado, solo destruye y nada repara.
Eres tu propio adversario, cambia eso.
Gracias.
Estamos sobre el paraíso y no lo podemos  ver.
Alfredo Zerbino

Somos la cura del mal.

a3bdd4904f22a3067c35506471ddbabcEn estos momentos en el que vive la humanidad, más que nunca necesitamos un momento de reflexión y comprender lo que está sucediendo.
Estamos habituados a que las epidemias son transmitidas por vectores como el mosquito o ratones y ratas, y cuando esto sucede tomamos las precauciones para controlar su expansión. En este caso el vector de contagio es el ser humano; somos los portadores y multiplicadores de una enfermedad desconocida y que nos hace mucho daño. Esto nos lleva a tomar distancia unos de otros para evitar contagiar y ser contagiados.
Por primera vez la humanidad está viviendo un momento de mucha consciencia y no a la deriva como lo veníamos haciendo, totalmente entregados a una vida banal y llena de frivolidades.
Hay consciencia de este presente, del ahora, que nos daña con una presencia amenazante para uno y nuestros queridos. Estamos inquietos, nerviosos e incluso agresivos; pero eso no soluciona nada, por el contrario, nos hace daño vivir con negatividad, nuestras defensas corporales se debilitan ante tanta energía ácida. Nada de eso hará que el mal desaparezca, pero podemos aprovechar la situación aceptando lo que sucede para tomar el control sobre nuestros sentimientos.
Sin duda que no todos van a vivir su cuarentena de igual forma, ya que hay sectores que su sustento familiar depende de una actividad diaria, situación que debe ser resuelta con sumo cuidado por el gobierno de turno, y con el apoyo moral e incondicional de todo el aparto político de oposición. En estas situaciones donde depende la vida de un ser, nadie, pero nadie puede hacer leña del árbol caído, y sí brindar total apoyo en unidad sólida como un bloque, para entre todos ayudar al que lo necesita más, controlar la expansión y luego eliminar este mal.
Estamos acostumbrados a las películas de catástrofes, donde siempre hay un final feliz; hoy estamos viviendo la catástrofe, y el final feliz lo logra el héroe; ese héroe debemos de ser todos nosotros unidos, cada uno de nosotros debemos aportar con consciencia nuestro grano de arena.
El mal no es el corona virus, hoy el mal es como procedamos cada uno de nosotros. Consciencia, presencia, unidad y amor para elevar nuestras energías y aumentar nuestra inmunidad.
Que la energía de su Dios los acompañe y dé fuerzas.
Al que no comprende les sugiero que aprovechen su tiempo a la meditación y no tanto a enviar tonterías en los medios; notarán una diferencia.
Estamos sobre el paraíso y no lo podemos ver. Debemos aprovechar las crisis para sacar lo mejor de nosotros y ser buenas y mejores personas. Entonces reconoceremos un paraíso.
Alfredo Zerbino
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