“No te castigues”, del libro 2 “Así es…” de La ley y mi secreto.

Algunas respuestas a mis lectores:

-Un error no se sostiene por sí solo, alguien lo hace.

-Tú sabes hasta cuando, ya que eres tú el que guarda como un tesoro esos errores. Nadie va a venir a corregirlos, ya que están en tu mente, ni siquiera están en el mundo real, eres tú quien los conserva. No nos damos cuenta que eso es la diferencia entre ser feliz o ser un condenado a sufrir. Espero no ser duro en mi respuesta. Gracias, namasté.

-Sí, es difícil, pero al lado de las consecuencias es una oportunidad, y sabes cuales son las consecuencias, las enfermedades terminales. Nadie es ciego a que esas son las consecuencias, por lo tanto, si esto es difícil, que nombre le ponemos a lo otro. Gracias a ti y me alegro que te dé ánimo, namasté.

– Todos ya sabemos que es lo que debemos hacer, pero nos cuesta soltar. Cuando comienzas, la sensación de felicidad que genera el hacerlo, te indica el camino que ya tienes en tu alma, ¡¡descúbrelo!! El festejo de la reconciliación con la conciencia es lo máximo. Gracias, namasté.

-Todos tenemos la oportunidad divina de corregir en vida lo que hemos hecho de manera equivocada. El pasado, pasado es, no dejen de pensar en esto, corrijan el pasado para generar un mejor futuro Se impecable en tus pensamientos y vivirás una vida impecable, para eso borra de tu mente lo que ya has vivido. Solo deja el recuerdo y la experiencia. No juzgues y no te juzgues permanentemente.

Namasté.

Alfredo Zerbino

4,27

Así es, fácil.

Todo lo que esperes que suceda, en un momento sucederá. Trata de esperar que suceda lo que realmente deseas y todo cambiará.
namaste

Alfredo Zerbino

BB86JKp

¿QUÉ APRENDÍ? (publicado hace 1 año)

Aprendí a estar solo para conocerme.
Aprendí a estar en silencio para escucharme.
Aprendí que escuchar es de sabios.
Aprendí que dar era mi regalo

Aprendí a rendirme al dolor para soltarlo.
Aprendí a decir te quiero.
Aprendí a decirme te quiero.
Aprendí que dar un consejo es un compromiso.

Aprendí a reírme de mi inocencia.
Aprendí a hacerme cargo de lo que me afecta.
Aprendí a confiar en el que quiere y no en el que sabe.
Aprendí a elegir con quién estar.

Aprendí que cuando juzgo, me identifico.
Aprendí a decir “No”.
Aprendí a desear lo mejor a mis enemigos.
Aprendí que poner la otra mejilla es no tener enemigos.
Aprendí que si me ocupo no me preocupo.

Aprendí que sonreír es saludable.
Aprendí qué simple es el exterior cuando comprendo mi interior.
Aprendí que la felicidad se lleva.
Aprendí a que tengo lo que soy.
Aprendí a que soy lo que tengo.

Aprendí a que puedo ser como piense.
Aprendí que el Ser sale de mí.
Aprendí que la inocencia es la pureza, la que te hace libre, la
que te abre las puertas.
Namasté.

Alfredo Zerbino

Aprende que nada va a mejorar si sigues haciendo lo que vienes haciendo.
Aprende a cambiar.

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.

4,4

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